65 SEMINCI (V) | El pene de Andrew Garfield y ‘There Is No Evil’ destacan en la quinta jornada

'Nowhere Special', 'Gaza Mon Amour', 'There Is No Evil' y 'Mainstream' se presentaron en una de las jornadas más satisfactorias de la 65 SEMINCI.

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Pasado el ecuador del festival, llegamos al quinto e intenso día de la SEMINCI. Y digo intenso porque, más allá de los madrugones habituales para asistir a los pases matinales, por la tarde tenía lugar la exhibición de ‘There Is No Evil’, la cinta iraní ganadora del Oso de Oro en Berlín cuya duración era de dos horas y media. Además, justo después se proyectaba ‘Mainstream’, el debut en la dirección de Gia Coppola en el que la nieta del director de ‘El padrino’ se adentra en el mundo de Youtube y de los influencers. Y claro, este cambio tan repentino de tono y género respecto a la iraní podía ser «too much» tras todo el cansancio acumulado del día.

Pero antes de hablar de estas dos películas, mejor comentar primero ‘Nowhere Special’ y ‘Gaza Mon Amour, las dos admirables producciones que se exhibieron en los pases de prensa por la mañana.

Empezando con ‘Nowhere Special’, decir que se trata de una de las cintas más tiernas y tristes exhibidas en la Sección Oficial. Dirigida por el italiano Uberto Pasolini, nos cuenta la historia de un padre con una enfermedad terminal en busca de un nueva familia para su hijo. Un gran trabajo desde la dirección, una sobresaliente interpretación por parte de James Norton y un relato al que no le falta emoción y sentimiento en ningún momento, contribuyen a que esta coproducción ítalo-británica te obligue a estar con el pañuelo en la mano durante sus amenos 96 minutos de duración.

Como único inconveniente, decir que, en una película cuyo desarrollo se basa en visitas diferentes entornos familiares, choca un poco que en pleno 2020 se prescinda de los modelos de familia LGTBI en este tipo de historias. O al menos a una persona perteneciente al colectivo como yo le choca bastante. Porque sí, la representación de identidades en el audiovisual es importante.

Pasemos a hablar de ‘Gaza Mon Amour’. Después de una experiencia emocional como ‘Nowhere Special’ se agradece encontrarse con una dramedia muy simpática para terminar la mañana con una buena sonrisa en la boca. Se trata de un film palestino (país que la envía como candidata a los Oscars) que nos muestra las peripecias de un pescador en su odisea para conquistar a una tendera. Pero, más allá de esta romántica y cómica historia en la que una estatua del dios Apolo con un pene erecto se erige como impulsora del relato, se dejan caer apuntes políticos sobre la presión de Israel sobre Palestina, lo que eleva el producto a un nivel mayor. Sin embargo, esta faceta queda muy desaprovechada, limitándose a pequeños elementos que acaban pasando por pantalla sin pena ni gloria. Y al final, se echa en falta una mayor trascendencia para que no se quede en un producto meramente agradable. Bien, pero podría haber sobresalido mucho más.

Y llegamos a ‘There Is No Evil’, la película iraní de dos horas y media. Y sí, da mucha pereza adentrarse en su visionado, pero la pereza desaparece en cuanto te das cuenta de que estás ante una obra extraordinaria. Tras ganar el Oso de Oro en el Festival de Berlín, este film dirigido por Mohammad Rasoulof llega a la SEMINCI para presentar su crítica hacia la pena de muerte en Irán. El cineasta expone este tema mediante cuatro historias que, sin pelos en la lengua, exploran desde la más absoluta cotidianidad los límites de la moralidad en un régimen represivo. El resultado es excelente, y desde aquí me atrevo a calificarla como la mejor película de esta 65 edición.

Con este gran sabor de boca, tocaba ir a ver lo que la nieta de Francis Ford Coppola había rodado sobre la cultura de internet junto a Andrew Garfield, Maya Hawke, Jason Schwartzman, Nat Wolff y Johnny Knoxville en ‘Mainstream’, película que se presentaba en la sección Punto de encuentro. Pero antes, se pudo ver ‘The Night Train’, un emocionante cortometraje de temática LGTBI sobre un repentino romance entre dos chicos.

Hasta ahora, no he comentado ningún cortometraje exhibido durante el festival. A excepción de algún título como ‘O Black Hole!’, que precedió a la proyección de ‘Josep’, la gran mayoría de ellos me están pareciendo demasiado flojos, por lo que considero oportuno dejar un poco de lado el criticar duramente trabajos e intentar centrarme en lo positivo.

Pero un corto sobre un romance gay por supuestísimo que merece ser destacado. Y es que la forma en la que ‘The Night Train’ plasma el peso de las decisiones, el miedo al rechazo, a las consecuencias o la dificultad de pertenecer a un colectivo que a día de hoy sigue siendo rechazado en muchas sociedades y ambientes, es prodigiosa. Además, no faltan reminiscencias a otras historias LGTBI como a la muy influyente ‘Call Me By Your Name’ de Luca Guadagnino. Todo ello narrado con la mayor emoción posible en tan solo 15 minutos.

Pero hablemos de ‘Mainstream’. Y digamos que estamos ante una película que, básicamente, nos cuenta cómo un excéntrico personaje acaba engullido por el mundo de Youtube hasta convertirse en una especie de Dalas Review, lo que viene a ser una excéntrica (e insoportable) persona. La propuesta se plantea como una especie de capítulo de ‘Black Mirror’, tratando de criticar el mundo de internet, las redes sociales, los influencers y la manera en la que los usuarios consumimos y entendemos el contenido. Sin embargo, Gia Coppola se deja seducir demasiado por este universo cibernético, derivando a que la crítica quede sepultada bajo muchos recursos resultones y un guion sin demasiada garra.

Por suerte, ‘Mainstream’ no aburre en ningún momento. De hecho, es un completo disfrute. Y de ello se encarga un pasadísimo Andrew Garfield haciendo las más locas excentricidades posibles. Y sí, como ya habréis imaginado al leer el titular, vemos al protagonista de ‘The Amazing Spider-Man’ recorriéndose las calles de Los Ángeles enseñando su miembro viril. Aunque bueno, más bien su prótesis de un pene, porque muy real no parecía, pero eso ya lo juzgarán los espectadores cuando la película se estrene en alguna plataforma de streaming y Garfield acabe viralizando por internet.

Y es que ‘Mainstream’ es material perfecto para estrenarse, viralizarse y arrasar en servicios de streaming como Netflix. La inmediatez y alcance de esta ventana de exhibición haría que la red se llenara de memes al instante, porque la película se presta claramente a ello. Y desde luego, el no disponer de una base sólida en su discurso deja claro que no estamos ante una propuesta muy apta para sobresalir en el mercado de los festivales y del cine de autor.

 

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