65 SEMINCI (I) | Isabel Coixet inaugura una edición marcada por el coronavirus

El nuevo trabajo de Isabel Coixet producido por los Almodóvar y 'Sweet Thing' abren las proyecciones de la sección oficial.

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Los festivales de cine no caen rendidos ante el coronavirus, y con unas medidas de prevención extremas, la SEMINCI da el pistoletazo de salida a su 65 edición. Y cuando digo extremas, no exagero lo más mínimo, puesto que se ha establecido una limitación de aforos del 30% (inferior al 50% o 70% al que actualmente operan la mayoría de salas) o se han llegado a tomar acciones tan drásticas como el prohibir el acceso a los baños de los cines y teatros. Y por supuesto, también está el uso obligatorio de la mascarilla durante las proyecciones, aunque esto ya es algo a lo que deberíamos de estar más que acostumbrados.

Estas eran las condiciones con las que la Semana Internacional de Cine de Valladolid arrancaba en este fatídico 2020, y pese a que la situación no es lo que se dice ideal, las ganas de disfrutar de grandes maratones de cine se imponen por encima de la extrañeza y restricciones que ha traído consigo la pandemia.

‘Nieva en Benidorm’, de Isabel Coixet, ha sido la encargada de inaugurar el festival. Tras participar en el certamen otros años con cintas como ‘Nadie quiere la noche’, la directora catalana regresa a Valladolid a presentar este nuevo trabajo producido por los Almodóvar y protagonizado por Timothy Spall y Sarita Choudhury.

A nivel personal, era ilusionante que este proyecto abriera la SEMINCI. Una colaboración con otro medio de comunicación, me llevó a viajar hasta el rodaje del film unas semanas antes de la declaración del Estado de Alarma en España, lo que se tradujo en un último viaje sin restricciones sobre el que ahora uno siente nostalgia. Allí Coixet y su equipo nos presentaron una película muy inclasificable, una cinta que apuntaba a ser una extraña mezcla de géneros con hueco a todos y cada uno de los aspectos tan rocambolescos que ofrece Benidorm como ciudad. Una aparente rareza.

Con estas cartas sobre la mesa, era inevitable sentir curiosidad por cómo sería el resultado final de ‘Nieva en Benidorm’. Así que, ocho meses después de esa pequeña presentación del film en ese viaje, esta nueva producción de la directora de ‘La librería’ y ‘Mi vida sin mí’ abría la Seminci, el primer festival al que un servidor tiene ocasión de asistir este año por motivos pandémicos. Sin embargo, las cartas hay que saber jugarlas, y pese a que me haya acercado con la intención de disfrutar al máximo este juego de drama, intriga e incluso thriller, la partida no ha sido lo suficientemente satisfactoria.

La cinta nos cuenta el relato de un banquero jubilado (Timothy Spall) que se traslada de Reino Unido a Benidorm a reencontrarse con su hermano, quien misteriosamente ha desaparecido. La historia da juego a hablar de temas de gran interés como el Brexit, la especulación inmobiliaria o los excesos de la vida, siendo, a nivel general, una película sobre la decadencia de la sociedad moderna en donde el estrambótico y extraño ambiente de Benidorm se convierte en un lugar simbólico para desarrollar estas cuestiones.

No obstante, Coixet se queda a medio gas en la exposición de estos elementos, y al final, ‘Nieva en Benidorm’ se queda en una cinta muy irregular que divaga demasiado entre  temas sin centrarse en nada concreto. Y claro, esto se traduce en bastante desinterés y tedio. Y cuando uno no ha podido ir al baño porque el festival lo tiene prohibido dentro de sus recintos, tiene que estar bebiendo agua por problemas de garganta y, consecuentemente, tiene una extrema necesidad de ir al aseo, la esquivez hacia la película es mayor.

Y perdonad por introducir este asunto así de repente, pero si hay algo en lo que el festival ha patinado en cuanto a las medidas contra el coronavirus, es en esta prohibición. Con un control y reducción de aforos de los servicios, como se hace todos cines y teatros, hubiera sido más que suficiente. Al fin y al cabo estamos hablando de algo esencial, y aunque se pueda optar por ir al de otros establecimientos, el no poder ir a unos aseos durante una proyección puede suponer un problema bastante considerable para ciertas personas.

Sweet Thing

Pero pasemos a hablar de la siguiente película de la Sección Oficial exhibida en el festival. Se trata de ‘Sweet Thing’, cinta dirigida por Alexandre Rockwell y protagonizada por sus propios hijos en donde se nos presenta la historia de una familia desfavorecida.

El divorcio de sus padres y los problemas personales de estos, lleva a un par de hermanos a intentar encontrar la felicidad en los pequeños detalles de la vida. Aunque se trate de argumento lo hemos visto en infinidad de ocasiones, el acercamiento tan afectuoso que Rockwell realiza hacia el relato y el cariño que transmite hacia los personajes elevan al film a un nivel muy notable.

Además, la fotografía y el excelente uso del blanco y negro y los cambios a color en base a los estados anímicos de los personajes, se traduce en una catarsis emocional para el espectador. Por no hablar del excelente nivel interpretativo de su reparto, en especial de Lana Rockwell y Will Patton.

Reajustes horarios por el toque de queda

‘Sweet Thing’ iba a ser la última película del día. El vivir fuera de Valladolid hacía bastante inviable el asistir a una sesión de noche y poder volver pronto a casa para escribir la crónica del día. Pero, debido al toque de queda establecido por la Junta de Castilla y León a las 22h como medida preventiva contra el coronavirus, los reajustes horarios del festival han permitido que viera ‘Wisdom Tooth’, película China dirigida por el debutante Liang Ming que se presentaba en la sección Punto de Encuentro.

Se trata de un drama algo convencional, pero con detalles bastante reseñables. Se nos presenta a una joven cuya vida y entorno empiezan a tambalearse después de que su hermano se muestre interesado en una chica coreana. Una puesta en escena muy formal y sobria hace sobresalir a este relato que remite a la labor de otros cineastas chinos como Jia Zhangke, sin embargo, el tempo lento, la frialdad de su narración y cierta inconsistencia en las motivaciones de su protagonistas, no hacen que ‘Wisdom Tooth’ acabe por erigirse como una gran película.

Mencionar también los problemas técnicos ocurridos durante su proyección en el Teatro Zorrilla, donde durante sus diez primeros minutos la imagen no paraba de entrecortarse. El contratiempo pudo solucionarse, aunque el inevitable retraso derivó a que me jugara encontrarme con un control de policía por el toque de queda. Porque claro, con la proyección terminando a las 21h, teniendo el coche aparcado casi a la otra punta de la ciudad  y viviendo en un pueblo a casi media hora de Valladolid, el llegar antes de las 22h a casa no era tarea sencilla. No obstante, pude llegar a tiempo y cerrar este primer este primer día con una sensación bastante agradable de esta vuelta a los festivales de cine.

 

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