The Square | Un lúcido (aunque excesivo) experimento

Una propuesta valiente y que nos regala a los cinéfilos un producto diferente

Foto: Avalon
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El pasado festival internacional de cine de Cannes dejo como ganadora de la Palma de Oro a la película sueca The Square. Cinta que por fin, llega a las carteleras del territorio nacional. Un controvertido relato que realiza una profunda crítica al mundo que atiende a lo “políticamente correcto”, con el arte como punto de partida para el desarrollo de los acontecimientos. Un producto realmente destacable que ha conseguido dejarnos sin palabras. He aquí nuestro análisis:

Christian (Claes Bang) es el programador de uno de los más aclamados museos de Suecia. Un hombre relevante para sociedad y que lucha por intentar atraer al mayor número posible de personas a sus instalaciones, ante una inevitable crisis anticultural que sufre la sociedad actual. Con la llegada de una nueva e importante exposición al museo, Christian intentará encontrar la forma de impactar al público con una obra que habla sobre el altruismo del ser humano. Sin embargo, una serie de acontecimientos acabaran alterando la vida de este taciturno protagonista, haciéndose replantearse las decisiones que debe tomar en su vida.

Nos encontramos ante una comedia negra que es capaz de ironizar sobre diferentes temas que atañen a cualquier persona basándose en ese sentimiento innato por la búsqueda de una seguridad personal. Para ello, el director diferencia la película en diferentes gags que puedan abarcar diferentes e incoherentes problemas que toleramos en la sociedad actual, hablando de política, relaciones sentimentales y valores morales… Unos inteligentes puntos cómicos rodeados por el espacio perfecto para tratar ese debate sobre el excéntrico mundo en el que vivimos: un museo. Este espacio nos regala las situaciones más desternillantes de la cinta, quitándole incluso, en más de una ocasión, el foco al protagonista para tratar diferentes ideas inconexas que en conjunto generan una gama de variantes muy atractiva sobre el tema que abarca.

Fotograma de ‘The Square’

 

El arranque de la cinta es sensacional. Cuarenta minutos de puro divertimento (es tan difícil sacar carcajadas en un pase de prensa), la historia a la que dedican más tiempo en la película es redonda, puro surrealismo, que se transforma en un acontecimiento creíble que sigue una línea lineal y que emocionalmente consigue sacudir al espectador. Pero la película abusa claramente de metraje. 142 minutos en los que no sabe aguantar el peso, todas las escenas no funcionan al mismo nivel y remarca ciertas ideas constantemente. Convirtiendo situaciones brillantes, en sketches realmente alargados que incomodan y te sacan de la experiencia cinematográfica. Los temas que propone tienen mucha consistencia, aunque el intentar abarcar demasiado acaba pasándole factura y consiguiendo que pierda el efecto de novedad inicial. Convirtiéndose en un inexplicable circo que estas deseando que termine cuanto antes.

El cineasta que nos invita a realizar este viaje de reflexión personal sobre el comportamiento humano es Ruben Östlund. El cual fue galardonado con el premio del jurado del festival de Cannes por su trabajo en la película Fuerza Mayor (2014). Una propuesta mucho más contenida y que no desvaría tanto como su última película. Un director centrado en analizar el comportamiento humano, el uso del humor y la función que juega la imagen capturada en pantalla. Un exhausto trabajo que se ve reflejado en esta ocasión, en este universo del panorama artístico, con fotogramas que retratan constantemente una belleza estética con tonos vanguardistas, en los lugares más cotidianos.

El gran peso de la cinta va a parar para el actor danés Claes Bang. Un papel que se ha convertido en su gran trampolín para acceder a un mercado más internacional, interpretando la inevitable faceta de la vulnerabilidad del hombre. Las diferencias sociales y las grandes preguntas que se hace el ser humano en su racional intento para conseguir la igualdad, marcan la situación y colocarán a su personaje en una posición límite. Acompañado por un reparto prácticamente desconocido en el que destaca la actriz Elisabeth Moss. La intérprete de Mad Men que actualmente está triunfando con la serie de El Cuento de la Criada (serie que le recientemente valió un premio Emmy), se reserva una de la historias más deliciosas de la cinta, resultando realmente agradable poder volver a verla en pantalla. Una participación a la que se puede tildar de breve, al igual que aparición de Dominic West (The Affair, The Wire) como un extravagante creador que apenas trasciende en los acontecimientos. Aun así dos rostros internacionales a los que nos alegramos de ver que apuestan por trabajar con cineastas diferentes más allá de las fronteras hollywoodienses.

Un filme imprescindible por sus increíbles vueltas de tuerca, que tristemente se queda una historia que no consigue trascender más allá del entretenimiento, basado generalmente en la falta de valentía personal. Una propuesta valiente que nos regala a los cinéfilos un producto diferente, que a pesar de necesitar una revisión de su montaje final, conseguirá sacar una carcajada a ese público que huye de lo convencional.

60%
Recomendable

Un filme imprescindible por sus increíbles vueltas de tuerca, que tristemente se queda una historia que no consigue trascender más allá del entretenimiento, basado generalmente en la falta de valentía personal.

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