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La guerra del planeta de los simios | No es oro todo lo que reluce

. Por Juan Carlos Aldarias Los simios vuelven a las carteleras. Por novena vez desde que Charlton Heston los maldijera en 1968 y por tercera dentro de la trilogía de precuelas del nuevo siglo. Cualquiera puede perderse a estas alturas pero en Hollywood siguen empeñados en que aún queda mucho por contar de esta interesante teoría futurista. Esta vez han optado por contar el último capítulo del que viene siendo su protagonista en estas tres últimas entregas, el simio César (Andy Serkis), líder de una manada simios que se ve amenaza por las últimas tropas de humanos supervivientes. Cesar comenzará…

Resumen de Reseña

Calificación de la película

Regular

Resumen : No se llega a saborear la tensión y ni el efecto apocalíptico que reza su título, cumpliendo lo que promete, pero sin llegar ni por asomo a crear a un escenario final demasiado trascendente.

Valoraciónes : Sea el primero!

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Por Juan Carlos Aldarias

Los simios vuelven a las carteleras. Por novena vez desde que Charlton Heston los maldijera en 1968 y por tercera dentro de la trilogía de precuelas del nuevo siglo. Cualquiera puede perderse a estas alturas pero en Hollywood siguen empeñados en que aún queda mucho por contar de esta interesante teoría futurista. Esta vez han optado por contar el último capítulo del que viene siendo su protagonista en estas tres últimas entregas, el simio César (Andy Serkis), líder de una manada simios que se ve amenaza por las últimas tropas de humanos supervivientes. Cesar comenzará un viaje con el fin de vengar todas las desdichas de su pueblo y otorgarles la libertad que se merecen.

A simple vista puede parecer que más que estar ante una cinta de acción de corte fantástico estemos más bien ante un relato bíblico. Y es que todo este largometraje respira aires de grandeza, con la humanización de un líder que se va demorando poco a poco y dotándolo de una mayor empatización ya si pudiera, ya que con las impresionantes técnicas de captación de movimiento la interpretación es tan realista como la de cualquier actor (algo que llevamos diciendo desde 2009 con la llegada de los Na´vis y aun así, sigue habiendo escépticos). Sin embargo lo visual no soporta el contenido.

Con la primera entrega del 2011 “el origen”, Andy Serkis y Rupert Wyatt enamoraron a millones de personas cuando nadie necesitaba otra secuela de ‘El Planeta de los Simios’. Un largometraje pionero obviamente por su efectos especiales y además porque desarrollaba muy bien los conflictos personales de César dividiéndose entre la amistad con el humano que le ha criado y la necesidad de ayudar a los suyos por obtener un futuro mejor contra la sobreexplotación indiscriminada que sufría su especie. Una perfecta evolución de un personaje animal prácticamente humano con sus inseguridades pero que conseguía forjase como el líder que el nuevo mundo necesitaba. Una entrega que bien pude ser autoconclusiva y que funcionaba a la perfección.  Más, la idea surtió efecto económicamente y en 2014 nos llegó “el amanecer”, una tópica secuela, intentado superar un contenido que ya estaba bien de por sí. Con una rebelión en la propia manada de simios, un conflicto lógico y típico que no llegaba a trascender.

2017 – Tercer acto: la guerra. En primer lugar resulta bastante curioso que aunque han pasado más de diez años desde el origen del virus que acabo con la mayoría de la humanidad aún quedan humanos con armamento y dispuestos a luchar por su supervivencia. Un grupo mucho más fuerte del que vimos en su anterior filme, donde los humanos eran casi meros conejillos de indias (algo bastante ilógico). Saltando este punto hay que valorar que “la guerra” a mi parecer es una forma de llamar al marketing, porque sí, estamos ante una película de efectos visuales tremendos, pero a día de hoy cualquier cosa sabe a poco. No se llega a saborear la tensión y ni el efecto apocalíptico que reza su título, cumpliendo lo que promete, pero sin llegar ni por asomo a crear a un escenario final demasiado trascendente (de echo la anterior entrega fue más espectacular). Dando una secuela que trae elementos ya vistos, como el efecto de apostar por darle un aire western, con un héroe solitario que debe resurgir como ave fénix. Ideas que funciona pero que a mi punto de vista no repercuten en la obra por lo que acaba generando indiferencia, en una historia simple mil veces vista pero desde diferentes perspectivas.

A nivel técnico no hay palabras. La saga presume de ser una de las producciones comerciales más cuidadas del siglo actual. Su fotografía, la banda sonora de Michael Giacchino y Serkis son el alma de esta trilogía.  A nivel interpretativo pierde un fuerte respaldo para gozar de la grandeza de la que alardea. Pasando obviamente por alto a su protagonista, Woddy Harrelson no cumple en el papel del villano, que aunque de primeras puede imponer, cae en el olvido al instante. Ninguno de los personajes que acompañan al simio principal logra tener el peso suficiente, sí que pueden parecer amigables para el espectador, pero son caricaturas sin personalidad y no funcionan igual para cualquiera.

La película no deja de ser valiente. Habla sobre las consecuencias de la guerra, que la venganza aunque lo parezca no produce ningún tipo de regocijo, que aunque seamos de razas distintas todos somos iguales… temas que han acompañado a la humanidad durante toda su existencia y que a día de hoy debemos recordar (aún) con ahínco a algunos hombres de a pie. En definitiva una cinta de entretenimiento con buenos valores, algo que hay que agradecer pero que no le llega (a mí parecer) a la suela de los talones a la película original. Una decepción más del firmamento hollywoodiense que no sabe dar una vez más con un producto para todos los gustos.

ESTRENO EN CINES 12 DE JULIO

Sobre Juan Carlos Aldarias