Assassin’s Creed | El blockbuster de autor

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Por Juan Carlos Aldarias

Es un hecho que las adaptaciones de videojuegos han pasado a lo largo de la historia del cine con más pena que gloria. Sin embargo, Hollywood no se rinde. Assassin´s Creed es el nuevo ejemplo de blockbuster basado en un videojuego. Una saga que está a punto de cumplir 10 años y que ha vendido más de 75 millones de copias en el mundo. Números que obviamente han hecho que una legión de fans impacientes se muerdan las uñas ante lo que podría ser ¿la típica decepción o una nueva esperanza?

El principal acierto es su director, Justin Kurzel, que vuelve a repetir con el equipo de la notable Macbeth (2015).  Apostar por alguien nuevo es un riesgo, pero puede traer una nueva fórmula, y en esta ocasión es de agradecer, si la peli enganchada desde un primer momento es gracias a su realismo. Con un trabajo de fotografía impecable, al igual que su realismo histórico, la recreación de escenarios, el vestuario, conseguir esa suciedad de la que esta impregnada esa época y esa sociedad del pasado, dejan en conjunto al espectador atónito. Claro que para una producción de tal repercusión no se podía esperar menos.

Callum Lynch (Michael Fassbender) protagonizando una cruenta batalla en ‘Assassins Creed’

Como suele ocurrir su punto flaco es el guión, eso sí, contando con elementos los suficientemente interesantes para atraparte. En primer lugar, es importante saber que estos “viajes en el tiempo” (concretamente tienen lugar en la Andalucía del siglo XV) pueden contarse con los dedos, pero valen su peso en oro. Y no molesta, ya que lo que nos cuentan en el presente sostiene bastante bien el peso de la historia. Partiendo de un planteamiento principal (tópico y necesario) donde nos dan las piezas del rompecabezas para entender el juego y ver rápidamente como van encajando, pero que no llega a completarse. Un efecto frustrante, que puede ser una estrategia para seguir desarrollando la trama en futuras entregas. Puede pecar de ser demasiado seria. Comprendo que para algunos espectadores eso puede ser estresante pero a nivel personal me parece perfecto para el tono de los acontecimientos. Sin perder epicidad, con un conflicto entre templarios y assassin´s en la que no hay ni buenos ni malos, sino personas en busca de las decisiones correcta para el mundo.

El peso interpretativo recae sobre Fassbender, realizando su rol de forma solvente (sin más). Bastante criticadas han sido sus escenas hablando en castellano, pero a pesar de que no dé del todo el pego (el acento siempre está ahí, pase lo que pase), es de aplaudir que el director haya decidido mantener los diálogos en pasado con el idioma original, un detalle que pocas veces se cuida. Personalmente me quedo con la interpretación de Marion Cotillard el personaje más cuidado. Sus conflictos entre su objetivo principal (obtener la manzana del edén), su relación paternofilial y sus dudas sobre sus actos, ante esa sociedad que intenta buscar cura contra la violencia por encima de todo, germina en un nuevo ser que da forma al personaje, y que te deja con ganas de querer ver más. Comiéndose a su compañero de bando, un indiferente Jeremy Irons. Aunque con papeles prácticamente anecdóticos, agrada ver también las caras de Carlos Bardem, Brendan Gleeson, Charlotte Rampling o Ariane Labed, que aumentan el caché coral del reparto. Destacando la representación española de un agresivo y caracterizado Javier Gutiérrez bajo la piel de Torquemada y Hovik Keuchkerian como un auténtico hueso duro de roer, como el líder de las milicias templarías. Dos pequeños caramelos que nos duran muy poco en pantalla.

Callum Lynch (Michael Fassbender) en una escena de la película de «Assassin’s Creed»

Sin duda, lo mejor de la película son sus escenas de acción. Pueden parecer limitadas (tratándose de una película de acción), pero cada una es una joya. Hacía demasiado tiempo que no veía escenas del estilo que consiguieran impresionarme. Y es que ya sabemos lo tentador y fácil que es recurrir a los efectos especiales. Detalles que hoy en día, no pasa tan fácilmente por el filtro del espectador (mírese el exceso de efectos con los dinosaurios Jurassic World). Han dado justo con lo que necesitaba la película para dotarla un alma autentica y dejar los efectos para lo verdaderamente necesario (como esos impresionantes saltos de fe). También cabe destacar el funcionamiento del animus que aunque difiere de su versión original dota a la historia de más espectacularidad, creando unas escenas mucho más increíbles.

En comparación al resto de adaptaciones no se puede negar que sube un importante peldaño, hacia el producto ideal soñado. Pero para bien o para mal, la película no pasa como un producto palomitero más. Esperemos que su futuro continúe con una evolución progresiva. Porque con un acabado perfecto, una base interesante y unas escenas de acción que son gloria, no puedo evitar deleitarme ante esta grata sorpresa.

ESTRENO EN CINES 23 DE DICIEMBRE

 

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