Un Monstruo Viene a Verme | Sensiblería vacua

0 1.121

.

Por Alberto Cano

Me he dirigido a ver ‘Un Monstruo Viene a Verme‘ con la mejor intención del mundo. Las buenas opiniones procedentes de diferentes festivales y eventos, junto a la espectacular campaña de medios realizada por Mediaset España, hacían que la expectación ante la nueva película de Juan Antonio Bayona fuera inevitablemente alta. Pero tras entrar en la sala y comenzar la proyección, tales expectativas se iban diluyendo a favor de terminar encontrándome ante una posición totalmente contraria.

Mi intención era la de entrar a disfrutar, la de intentar emocionarme con todo aquello que veía en pantalla, el poder encontrar una película que consiguiera calar hondo, pero por más que me esforzaba en intentar alcanzar esa sensación, o por simplemente intentar mostrar algún tipo de conexión con la historia, obtenía resultados nulos. Y es que ‘Un Monstruo Viene A Verme‘ resulta una película tan sensiblemente forzada y evidente en sus mecanismos de emoción que termina resultando un producto totalmente intrascendente.

A MONSTER CALLS REVIEW
Lewis MacDougall en una escena de ‘Un Monstruo Viene a Verme’

A priori podría decir que la nueva película de Bayona es una película extremadamente sensiblera y que esa podría ser, en apariencia, la principal pega que me impide disfrutar de ella. Pero no, no creo que lo sea. El principal problema que encuentro viene precisamente de esta sensiblería, pero no de su exceso, sino de la forma que tiene Bayona de intentar hacer llegar el sentimiento y la emoción hacia el público, utilizando una planificación en donde los trucos y los mecanismos usados quedan demasiado al descubierto, y esto, en mi caso, me impide el poder crear algún tipo de vínculo con la historia que está transcurriendo en pantalla.

El cine es siempre una construcción; una construcción dispuesta con diferentes engranajes que constituyen un producto u obra, donde su encanto y atractivo radica precisamente en su capacidad de invisivilizar su dispositivo y hacernos vivir de lleno todas historias que es capaz de ofrecer. Pero cuando este mecanismo es visible y una película deja entrever sus costuras, la magia se pierde, y este es el que pienso que es el principal y gran problema de ‘Un Monstruo Viene a Verme‘.

A MONSTER CALLS REVIEW
Lewis MacDougall y Felicity Jones en una escena de ‘Un Monstruo Viene a Verme’

Tampoco pienso que su historia salga a relucir en ningún aspecto. Su argumento no va más allá de una lacrimógena historia de un joven intentando sobrellevar la situación de tener a su madre enferma terminal. Una historia conducida mediante varios relatos fantásticos que en ningún momento logran por imponerse como un verdadero punto de inflexión argumental, introduciéndose de una forma un tanto forzada y con un desarrollo un tanto insuficiente en su pretensión de relación fantasía-realidad. Esto logra que el relato caiga en la indiferencia absoluta. O al menos esta es la impresión que a mí me deja.

Viendo esta dimensión fantasía-realidad en la que se mueve la película, se me hace la boca agua solo de pensar en lo que podría haber sacado alguien como Guillermo del Toro de este proyecto, quien ya se movió en un terreno muy similar con la soberbia ‘El Laberinto del Fauno‘; pero tristemente no hay más remedio que conformarse con este exceso de sensibleria vacua que Bayona plasma aquí.

A MONSTER CALLS CRÍTICA
Lewis MacDougall en una escena de ‘Un Monstruo Viene a Verme’

Me gustaría haber disfrutado con ‘Un Monstruo Viene a Verme‘, pero la realidad con la que me he encontrado a la hora de ir a ver la película me lo ha imposibilitado completamente. Y si he abordado este texto desde una perspectiva bastante personal y sincera es porque llegado a este punto no quiero resultar demasiado odioso al afirmar que, ‘Un Monstruo Viene a Verme’, pese a sus buenas intenciones, es un producto detestable en cuanto a las formas de hacer cine se refiere. Una película construida en base a evidentes mecanismos sensibleros y lacrimógenos que logran la ineficacia y la intrascendencia. Únicamente destacar las interpretaciones de Sigourney Weaver, Felicity Jones, la partitura de Fernando Velázquez, el logrado apartado visual y sus asombrosas secuencias de animación 2D.

ESTRENO EN CINES 07 DE OCTUBRE

También podría gustarte Más del autor