Morgan | Lo que pudo ser y no fue

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Por Sofía Martínez San Millán

Son muchas las historias que nos cuentan las consecuencias que tiene jugar a ser Dios, esta vez le ha tocado el turno al hijo de Ridley Scott, Luke Scott, el cual debuta con su primer largometraje ‘Morgan’.

La ciencia ficción de la Posmodernidad siempre se ha encargado de darnos una visión negativa del porvenir, el futuro deja de ser utópico y el ser humano es castigado con sus propias mejoras. El monstruo de Victor Frankenstein aquí tiene un nombre y se llama Morgan, un ser creado por científicos que ha desarrollado emociones pero será incapaz de controlar sus peores impulsos. Ante esto, la compañía que la creo contratará a una especialista en estos casos para comprobar si todavía hay esperanza.

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La película parte con una premisa interesante en comparación a otras historias que tocan este tema; para Luke Scott la sociedad no hace a alguien malo, nace siéndolo. Hay impulsos incontrolables por parte de Morgan y esta no cree en el perdón. Pero un bosque o un lago harán que esos sentimientos que consiguieron crear en ella aparezcan y crea que hay algo por lo que vivir.

Todo lo que promete como una interesante historia con reflexión se pierde por el camino dandole prioridad a una violencia gratuita consiguiendo como resultado final algo ridículo con lo que el espectador no consigue conectar en ningún momento, llegando incluso al aburrimiento.

Como conclusión, el hijo de Scott consigue un producto poco hecho que lo único que consigue es decepcionar y el cual uno espera olvidar cuanto antes.

ESTRENO EN CINES 16 DE SEPTIEMBRE

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