El Hombre de las Mil Caras | El rostro de la corrupción

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Por Alberto Cano

Adaptar al cine un caso como el de Luis Roldán y Francisco Paesa podría resultar una tarea compleja, una labor que podría dar un sobreficaz resultado en manos de alguien mañido en su realización. Alberto Rodríguez, tras su sublime trabajo en ‘La Isla Mínima‘, se atreve con este caso de corrupción política ocurrido en España en los años 90 en ‘El Hombre de las Mil Caras‘, una película que, pese a la profundidad del asunto y a un impecable trabajo en la dirección, se estanca en una sucedánea narración de acontecimientos con tratamiento superficial, pero que sin embargo, no es obstáculo para resultar un film altamente entretenido.

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Alberto Rodríguez comenta que su principal pretensión con ‘El Hombre de las Mil Caras‘ era hacer una película entretenida y accesible al público, un film no muy sobrecargado de información que resultara fácil de seguir y que a la vez generara inquietud sobre el asunto. Un aspecto que se cumple con creces. Toda la historia es narrada hacia el espectador mediante un continuo uso de la voz de off, mostrando los acontecimientos desde el punto de vista del personaje interpretado por José Coronado, desde sus aparentes recuerdos, relatando a un ritmo un tanto rápido toda la sucesión de acontecimientos y datos relativos al caso aquí tratado. Una narración con la que Rodríguez pretende facilitar al espectador entrar en la historia, con la que además pretende dejar claro que esta es únicamente una visión de los hechos sobre la que se han tomado ciertas licencias. De ahí el por qué de que todo se nos cuente desde el la visión de un personaje, desde sus recuerdos, y según palabras del propio director «los recuerdos siempre hay que ponerlos en cuarentena».

Toda esta narración también está muy impregnada con ciertos toques de ironía, tomada con cierto humor pero a la vez dejando consciencia de que hay que guardar distancia ante tales sucesos. Porque al fin y al cabo, nos encontramos ante un relato de un suceso tan terrible como es la corrupción, que sigue estando vigente hoy en día, algo con lo que también juega Rodríguez mostrando una especie de juego de espejos entre el caso Roldán, ocurrido en los noventa, con la corrupción política actual, con especial hincapié en España, pero sin olvidar que esto es un asunto universal.

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Si ‘La Isla Mínima‘ ya resultó toda una proeza a nivel técnico y artístico, ‘El Hombre de las Mil Caras‘ no iba a ser una excepción después de la grandeza que Alberto Rodríguez consiguió en este aspecto en su anterior película. La dirección y ejecución de las secuencias es verdaderamente apabullante, la ambientación y el gran trabajo de Alex Catalán en la fotografia es nuevamente un placer para la vista, mientras que el ritmo tan lanzado de la película mezclado con la trepidante partitura de Julio de la Rosa termina por convertir a ‘El Hombre de las Mil Caras‘ en una trepidante experiencia cinematográfica. Así mismo, las sublimes interpretaciones de Eduard Fernández José Coronado, Carlos Santos terminan por elevar la cinta a una categoría aún mayor.

Puede que haya algunos aspectos que no terminan por funcionar del todo, como su tan histérico ritmo, avanzando a velocidad vertiginosa mediante una continua voz en off que termina resultado algo cargante llegado determinado punto; y posiblemente toda la trama de Luis Roldán y Francisco Paesa podría haberse narrado con mayor profundidad y ambición, pero ‘El Hombre de las Mil Caras‘ resulta una película altamente entretenida, técnicamente impecable y muy disfrutable, que al fin y al cabo, esa era el principal objetivo aquí buscado.

ESTRENO EN CINES 23 DE SEPTIEMBRE

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