Money Monster | La crisis para todos los públicos

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Por Julio Gálvez

“Mi esperanza era hacer algo atractivo para un público mayoritario, pero que fuera inteligente, comercial e intelectual, creo que es posible”, comentaba Jodie Foster durante su visita a Madrid para promocionar Money Monster. Y no cabe duda de que la cuarta película como directora de la actriz estadounidense encaja en esa descripción.

Lee Gates (George Clooney) es la estrella del programa económico Money Monster, en el que entre coreografías con bailarinas y efectos de sonido e imagen, aconseja a la audiencia sobre qué acciones y productos financieros conviene adquirir para engordar las cuentas corrientes. El joven Kyle Budwell (Jack O´Connell) siguió su recomendación de invertir en IBIS Clear Capital y, como otros tantos espectadores, perdió sus ahorros. Dispuesto a denunciar las injusticias del sistema y a pedir explicaciones, Budwell secuestrará a Gates en plena emisión del programa.

Julia Roberts

Con reminiscencias de la magistral Network (1976), pero sin su impacto ni originalidad y mucho más ligera que otras películas recientes sobre las causas y consecuencias de la crisis económica como Margin Call (2011), Inside Job (2010) e incluso La gran apuesta (2015), Jodie Foster se limita a narrar sin demasiada personalidad, pero de forma eficaz, una intriga simple, previsible y algo maniquea acompañada de una lectura sociopolítica evidente. Ni la denuncia de los excesos del sector financiero ni el comentario sobre el deterioro del periodismo, olvidado de informar, presentan una gran elaboración o resultan novedosos.

Pero, si como aseguraba la realizadora su intención era entretener a un público masivo y plantear un mínimo debate que pudiera atraer a una audiencia más acostumbrada a la reflexión, ha cumplido con su objetivo. De hecho, pese a la superficialidad de la crítica al capitalismo actual y la facilidad para anticipar el desenlace de la trama, Foster demuestra poseer el pulso necesario tras la cámara para mantener el interés del espectador durante los cien minutos de metraje. Acompañar la gravedad de la historia con puntuales situaciones cómicas ayuda a convertir en más agradable aún esta ligera experiencia cinematográfica.

Quizá el mayor atractivo de Money Monster sea su reparto, encabezado por George Clooney, Julia Roberts y Jack O´Connell.

George Clooney

Clooney vuelve a encarnar a un galán vividor y bastante descerebrado solo preocupado por sí mismo y que no llega a imaginar las consecuencias de su proyección mediática. Al menos, al principio de la cinta. Porque la gran virtud del intérprete estadounidense, más allá de derrochar simpatía incluso cuando da vida a individuos de dudosa moralidad, es hacer creíble la evolución de Gates hasta convertirlo en un improbable defensor de los afectados por los males financieros. Abrazar los aspectos más ridículos de este periodista contribuye a generar empatía.

Como contrapunto perfecto de Clooney, figura la directora comprometida, serena y profesional a la que interpreta Julia Roberts. Encerrada en la sala de control, actúa a modo de conciencia del presentador informándole del desarrollo de los acontecimientos y aconsejándole sobre cómo comportarse en cada momento. Aunque permanezcan separados durante la práctica totalidad del metraje y la voz de Roberts cobre mayor protagonismo que su rostro, la química con Clooney es innegable. Se conocen y saben trabajar juntos.

Por su parte, Jack O´Connell otorga mayor dimensión y trascendencia a un personaje demasiado plano sobre el papel. El actor británico se emplea al máximo y transmite la indignación y rabia por las injusticias del sistema financiero que el guion no siempre logra reflejar.

Dominic West y Caitriona Balfe aportan oficio a sus roles secundarios y contribuyen al éxito moderado de un proyecto sin más ambición que entretener y esbozar una denuncia sociopolítica. Quien busque más, saldrá decepcionado del cine.

ESTRENO EN CINES 6 DE JULIO

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