Idol | El valor de lo ínfimo

0 554

.

Por Jorge Aceña

Basando su registro en un cometido simbiótico donde se da lugar un bombeo incesante de ficción cercado por la clarividencia inapelable del reflejo actual –  el conflicto palestino-israelí – el cineasta Hany Abu-Assad sintetiza en su escueta obra la preponderancia de irradiar en sus películas la realidad contextual de un país abotargado por el odio pero haciendo de ello un uso envolvente o más bien alusivo, pues la gran cuantía de su trabajo se corresponde a un desarrollo equilibrado y absorbente de tramas de origen creacional aunque siempre equitativas al marco referencial de unos hechos tristemente reales.

Tanto en “Paradise Now” como en “Omar”, la seña instintiva del realizador quedaba impregnada por una intromisión absolutamente veraz de la radiografía implacable que asfixiaba – y que por desgracia permanece idéntica – la libertad y existencia de un país donde sus gentes están siendo enjauladas, martirizadas y carcomidas. No obstante, tras la eclosión estilística y fundamentalmente asentada de un director con indispensables hechos que contar, llega “Idol”, de objetivismo intencional idéntico a los otros títulos pero con un notorio resultado cercano al convencionalismo, accesible y poco arriesgado, estipuladamente conducido a las grandes masas, sin la cualidad atrevida de manejar acontecimientos de una realidad punzante ni de entroncar de manera brillante la capa inventiva con la base del complejo contexto social y político.

weone_foto_galeria_8974full-zVq3zOJ5y9I5a1Gm

La formalidad expuesta en la biografía de Mohammad Assaf, un joven proveniente de Gaza y ganador del talent show “Arab Idol”, se encuentra anexionada a la metodología – gran atención al tratamiento imperativo de las condiciones protagónicas y de la partida iniciática de los personajes – de Danny Boyle en “Slumdog Millionaire”, con la que también concuerda en un mensaje final basado en el valor de lo ínfimo, concretamente representado por la efusividad de una población con el devenir de un concursante en un show televisivo.

En la representación de un conjunto de gente sin nada que ganar y mucho que perder y que quedan aferradas a la insignificancia de un producto principalmente evasivo, Abu-Assad lanza un doble órdago en clave emocional, uno sobre el apoyo de uno mismo en las pequeñas cosas y otro (el más importante) en cierto sentido hagiográfico, mostrando de forma seccionada la vida del cantante y su sueño por salir de la miseria. “Idol”, en su intento de abrir las puertas a un público general y poco concienciado con la intencionalidad del cine autoral – aunque las anteriores películas de Abu-Assad no sean especialmente difíciles de ver – el cineasta palestino llega a inmiscuirse en una fórmula donde operan las bases de su propio registro sumadas a la pretensión por permutar dicho registro y constituir un prototipo comercial en consonancia con todo lo anterior. El resultado convence y satisface en cierto modo, pero innegablemente es un paso hacia atrás en una carrera hasta el momento impoluta. Ligero traspiés de un director con capacidad para permitírselo, que no pierde su seña de identidad aunque “naufrague” en su intento por reconducir su personalidad hacia otros frentes.

ESTRENO EN CINES 3 DE JUNIO

También podría gustarte Más del autor