Dos Buenos Tipos | Una buena cinta comercial

0 696

.

Por Julio Gálvez

Quizá se debió a la generalización del uso de Internet y la llegada de los servicios de vídeo bajo demanda. Quizá tuvo que ver con el auge de la televisión por cable y sus productos de gran calidad. Quizá los estudios se volvieron aún más conservadores. Sea como fuere, hace aproximadamente una década Hollywood olvidó las cintas con presupuestos medios. Nada en el centro, donde habitualmente tenían su espacio los thrillers comerciales y adultos. Películas al estilo de L. A. Confidential, Plan oculto o La intérprete, que exigían cierto esfuerzo al espectador, pero en absoluto renunciaban a un público masivo, dejaron de financiarse. ¿Extremismo? No del todo. Todavía hoy, muy de vez en cuando, llegan a las salas filmes que se asoman por esa senda de presupuestos abultados, no exagerados, y el propósito claro de entretener a la audiencia sin convertirla en un agente completamente pasivo. Es el caso de la muy divertida Dos buenos tipos, del estadounidense Shane Black.

Hollywood, 1977. Holland March (Ryan Gosling) es un detective privado alcohólico, viudo, no demasiado brillante y con una hija pequeña a la que cuidar. Jackson Healy (Russell Crowe) es un matón a sueldo que dedica su tiempo a proteger a jóvenes de acosadores. La desaparición de una adolescente y la muerte de una estrella de la pornografía cruzarán sus caminos.

TNG_DAY_#04_10292014-431.dng

Al estilo de las clásicas buddy movies (películas de colegas), el director de Kiss Kiss Bang Bang y Iron Man 3 presenta una trama policiaca ágil y absorbente que bebe de Raymond Chandler y James Ellroy sin renunciar a una visión personal de la violencia, la irreverencia y el humor negro, pero no necesariamente hiriente. El metraje avanza a un ritmo vertiginoso entre persecuciones, peleas y asesinatos, con unos cuantos giros de guion que surgen de forma natural en el tramo final de la cinta y llevan al espectador hacia la auténtica resolución con fluidez y placidez.

Más allá del desarrollo de los acontecimientos, el mayor logro del guion es la redacción de sus rápidos, cínicos, divertidos y, en ocasiones, absurdos diálogos. Todas las palabras están bien medidas y surgen con naturalidad en el momento preciso para provocar la carcajada o sonrisa, según se quiera. Introducidas en las situaciones más o menos disparatadas que experimentan los protagonistas y combinadas con una excelente comedia física, el resultado es una comedia brillante y muy entretenida.

Junto con el ácido guion y la buena dirección, los principales responsables del triunfo de Dos buenos tipos son sus dos actores principales. Tanto Russell Crowe como Ryan Gosling se encuentran en estado de gracia y comparten una gran química gracias a la cual aumenta el atractivo de la cinta y el interés por su desarrollo no decae en momento alguno. La gran virtud de sus trabajos es que proporcionan profundidad y credibilidad a dos personajes, sobre el papel, algo esquemáticos y no demasiado originales.

TNG_Day#43_01262015-30.dng

Crowe es el hombre maduro y quemado por la vida, escéptico, que continúa con su existencia casi por obligación sin nada que esperar a cambio. Como es habitual en los trabajos del intérprete neozelandés, no hay un solo gesto, mirada o movimiento falsos. Su compromiso con el trabajo es absoluto. Mientras tanto, Ryan Gosling ofrece un bienvenido cambio de registro y abraza todos los aspectos ridículos de su personaje, pero no olvida dotarlo de humanidad. Su hija es el único motivo de alegría que aún conserva este individuo perdido y ahogado por la culpa y el alcohol, pero con suficiente fuerza y, quizá, ingenuidad, como para dejar de lado sus problemas y ganarse la vida con sus dudosas artes de detective privado. Juntos se complementan y presentan uno de los dúos cinematográficos más memorables de los últimos años.

Tampoco conviene pasar por alto a la joven Angourie Rice, encargada de dar vida a la hija del personaje interpretado por Ryan Gosling. Sin duda, es un gran descubrimiento.

La nostálgica ambientación en Los Ángeles de los años setenta y la música de la época son dos alicientes adicionales de este logrado producto comercial que deposita una mínima confianza en la inteligencia de la audiencia. No exige demasiado, pero ofrece muy buenos momentos. Ojalá los multicines recibieran más productos de este tipo.

ESTRENO EN CINES 10 DE JUNIO

También podría gustarte Más del autor