La Corona Partida | Ausencia de poder

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Por Jorge Aceña

Tras cosechar una ristra de buenas opiniones y críticas respecto al trabajo realizado y tras haberse ganado la fidelidad de tantísimos espectadores expectantes de ver reproducida en la pequeña pantalla un pedazo de nuestra historia, las series de televisión “Isabel” y “Carlos, Rey emperador” – ambas emitidas en televisión española – han servido como recorrido para conocer más a fondo los acontecimientos que tuvieron lugar en España desde la infancia de Isabel I de Castilla hasta el reinado de Carlos V. Para establecer una conexión entre ambos sucesos se presenta “La corona partida” como un puente entre una serie y otra, pues “Isabel” finalizaba tras la muerte de ésta y “Carlos, Rey emperador” comenzaba ya en su reinado.

 Todo lo que sucede en ese lapso de tiempo se expone en “La corona partida”, que bien podría ser un capítulo extendido a largometraje de aproximadamente dos horas de duración. Dirigida por Jordi Frades (Isabel), la película comienza a una vez fallecida Isabel la Católica, en un tiempo de incertidumbre y lucha por el poder. Felipe el Hermoso y Fernando de Aragón se disputan la corona de Castilla, ya que Juana, heredera del trono, es dejada de lado y tachada de loca. Por otro lado, el cardenal Cisneros entablará una serie de conversaciones con los candidatos a la corona para intentar conseguir lo más beneficioso para el reino.

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Con la dificultad que supone el hecho de sintetizar la trama y reducir cada suceso para poder representar dichos acontecimientos en un tiempo indiscutiblemente menor que en el de una serie televisiva, “La corona partida” no parece solventar el impedimento y opta por contar más de la cuenta en tan poco espacio de duración, lo que resulta imposible no perderse en ciertos momentos. Por otro lado, la película se perjudica seriamente a sí misma en desarrollar los hechos de manera tan plúmbea y no hace nada por que la historia resulte más liviana. Obviamente, la perspectiva entre una serie y un largometraje es completamente diferente, pero la sensación que trasmite “La corona partida” no es precisamente la de aclimatarse a los cánones cinematográficos. Dentro del elenco actoral destacan dos nombres: el de Eusebio Poncela, quien interpreta con aplomo y credibilidad al cardenal Cisneros, e Irene Escolar, dando vida a la protagonista, Juana la Loca. Alguno que otro peca de la sobreactuación excesiva de su personaje, algo que desentona un resultado final que pedía a gritos más uniformidad, en todas sus facetas, en vez de una sucesión de constantes altibajos.

ESTRENO EN CINES 19 DE FEBRERO

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