La Juventud | La vida se acaba

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Por Julio Gálvez

La gran belleza consolidó a Paolo Sorrentino como autor europeo de referencia. Amado y odiado, el estilo personal del director, con claras influencias de Fellini, sedujo a gran parte de la audiencia, la crítica y los académicos de Hollywood, que le otorgaron el Oscar a la mejor película en lengua extranjera en 2014. Si bien trabajos anteriores como Il divo y Las consecuencias del amor ya habían obtenido el aplauso de la prensa y el público, las aventuras de Jep Gambardella por las calles de Roma colocaron al director napolitano en la primera línea del cine italiano. Inspirado una vez más en La dolce vita y , Sorrentino reflexiona sobre el paso del tiempo en La juventud, una cinta mucho menos lograda que su predecesora.

Presentada en la competición del último festival de Cannes, la película describe la estancia en un hotel de los Alpes suizos de Fred Ballinger (Michael Caine), un compositor y director de orquesta retirado, y su amigo Mick Boyle (Harvey Keitel), un cineasta a punto de terminar el guion de su última película. Ambos reflexionan sobre la vejez y sus vidas, mientras un emisario de la reina Isabel II intenta convencer a Ballinger para ofrecer un último concierto, su hija y asistente (Rachel Weisz) se recupera de una ruptura sentimental, un actor (Paul Dano) prepara su próximo papel, un futbolista obeso se ejercita y relaja a partes iguales y Miss Universo pasea por las instalaciones.

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La genialidad de La gran belleza radicaba en la perfecta combinación de imágenes arrebatadoras, originales y fascinantes con una inteligente reflexión sobre el vacío de las existencias distraídas con los fuegos artificiales del mundo. Sin embargo, en La juventud la elaboración de las meditaciones sobre el fin de la vida es mínima. El discurso de Sorrentino sobre la experiencia y la vejez resulta bastante hueco y tópico, sin auténtica profundidad de análisis que conmueva o conduzca al espectador a reparar en su propio recorrido vital o el de quienes le rodean.  Se trata de un estudio correcto, pero deslavazado e indefinido, sin un objetivo claro en su exploración de la tercera edad.

Si el guion resulta inconsistente, las imágenes plásticas, barrocas y sugerentes fascinan e hipnotizan con suma facilidad, si bien carecen del componente de novedad y audacia que hacía de La gran belleza una experiencia única. El director de fotografía Luca Bigazzi realiza un trabajo notable, pero poco inspirado y reiterativo. Uno no puede evitar pensar que se han reciclado los descartes del anterior largometraje de Sorrentino. La grandeza apenas se percibe más allá de los planos oníricos en la plaza de San Marcos, aunque quizá también se debe considerar la naturaleza del escenario, un hotel suizo semiaislado en las montañas y menos monumental que la Ciudad Eterna.

SET DEL FILM "LA GIOVINEZZA" DI PAOLO SORRENTINO.FOTO DI GIANNI FIORITO

De cualquier modo, si La juventud mantiene el interés es gracias a su excelente reparto, escogido a la perfección. Michael Caine interpreta la apatía y hastío de Ballinger con una calidez que le humaniza, mientras que Harvey Keitel consigue hacer natural el aparente vitalismo de un director de cine entusiasmado y quizá, cegado, con su testamento fílmico. Ambos se complementan a la perfección, pero la cinta perdería muchos enteros si en el reparto no figurara Rachel Weisz como la hija de Caine. La rabia contenida, la decepción e incomprensión y la falta de cariño y aprecio se trasladan a una mirada tremendamente expresiva que da lugar a un trabajo sutil y sentido, repleto de matices. Su monólogo durante el baño de barro vale el precio de la entrada.

Tampoco se debe obviar el buen hacer de Jane Fonda en su breve, pero contundente aparición, pese a una caracterización exagerada, ni la introspección de Paul Dano como un joven actor en busca de su próximo papel.

Junto a las imágenes bellas y las interpretaciones de calidad, en una cinta de Sorrentino no podían faltar una selección musical acertada y el humor surrealista, mordaz y crítico que ofrece algunos de los mejores momentos de esta película rodada con el piloto automático.

ESTRENO EN CINES 22 DE ENERO

 

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