Zonda: Folclore argentino – Gracias Saura

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Por Sofía Martínez San Millán

Siempre he dicho con total seguridad que Saura es uno de mis directores españoles favoritos, veo  en su cine una sensibilidad que pocos pueden igualar. Pero cuando hago esta afirmación siempre hago un añadido final de “pero sin contar el segundo Saura, el de los bailes”. Sólo había visto dos películas de esta etapa (Bodas de Sangre y Tango) y la desgana que me provocaron hizo que no quisiera continuar.

El miércoles 27 de octubre proyectan en la Seminci Zonda: Folclore argentino, la admiración que siento por el hombre que hizo Cría Cuervos o La Caza hizo que me sintiera casi obligada a asistir a la proyección, a pesar de que era “de bailes”. Asisto a la proyección y por fin entiendo todo.

El grupo Metabombo y Carlos Saura

Horas antes tuve una conversación con un amigo, le comentaba que no había encontrado a nadie con quien ir a la proyección y que en parte entiendo que a la gente esas películas les puedan resultar pesadas, su única respuesta fue “¿Y por qué nos resultan pesadas?”.

Pensemos en algunos maravillosos momentos que nos ha dado el cine, esos bailes cargados de  inocencia de El Sur o Cría Cuervos,  ese flamenco cargado de emoción de Manuela Vargas en La Flor de mi Secreto o el famosísimo vals de El Gatopardo que a todos nos puso la piel de gallina. Es imposible no pensar en cualquiera de estos momentos y que no nos invada una extraña emoción, yo por mi parte siempre lo he unido a una melancolía de no poder vivir nunca esos momentos, esa infancia perdida representada en un baile o un momento histórico que nunca podremos conocer. Qué maravilloso es el cine que genera en ti sentimientos que ni tú eres capaz de reconocer. ¿Pero por qué basar una película únicamente en bailes puede resultarnos pesado?

Asisto a la proyección y por fin entiendo todo. Por fin entiendo que Saura intenta enseñarnos, intenta traernos la cultura de un país que muchos desconocemos, intenta que nos emocionemos con un Carnavalito o con un Gato como él lo hace. Y es que quizás nos resulten pesadas porque nadie nos ha preparado para apreciarlo. Tenemos tan interiorizado lo que debe ser el cine que parece que algo así no merece estar en la gran pantalla.

Luis Salinas junto a sus m£sicos Amilcar Abalos, Nancy Maria Abalos Gordillo y Carlos Enrique Aguirre

Al principio de la proyección había duda en el público, un público avanzado en edad que esperaba una película del Saura de toda la vida, pero al final todos se meten de lleno en esos bailes, en esos cantos… haciendo que el público sea una parte esencial de la película.

A mi derecha tenía un matrimonio anciano y a mi izquierda dos críticos jóvenes con su acreditaciones, de estos que tienen que ver todas las películas por narices. Llega el momento más mágico de la cinta, un homenaje a Mercedes Sosa, podría dedicar líneas y líneas para describir lo increíble que es este momento y me faltarían palabras. Los dos chicos de mi derecha están con el móvil cuando ocurre este momento. El matrimonio de mi izquierda canta por lo bajo “Todo cambia” y al acabar comentan entre ellos lo bonito que ha sido. Por desgracia, los de la derecha serán quienes escriban la crítica.

No le pongo nota a esta película, no puedo hacerlo, no hay un referente para algo así. Pero sólo por lo que te hace sentir viéndola merece un diez.

Gracias Saura, gracias por las grandes obras que has hecho, gracias por las obras que sigues haciendo, gracias por por trasladarnos a culturas desconocidas, gracias por tu sensibilidad y sobre todo, gracias por querer educarnos.

ESTRENO EN CINES 18 DE DICIEMBRE

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