Ocho Apellidos Catalanes | Ni puta gracia

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Por Alberto Cano

Ocho Apellidos Vascos‘, sin llegar a ser gran cosa, llegó a parecerme una película bastante aceptable. Una comedia que supo conectar de lleno con el público español a través de una fórmula bastante fresca y efectiva, que sin embargo se vio algo lastrada por una realización un tanto chapucera. Pero por muy bien que pudiera funcionar, desde luego no es una película que diera para alargarse en la realización de secuelas, y ya de por sí, la propia noticia de la ejecución de una segunda parte titulada ‘Ocho Apellidos Catalanes‘ se me antojaba más bien poco, y desde luego, mis expectativas hacia la misma era más bien bajas. Y tal como esperaba, mi mal augurio sobre ‘Ocho Apellidos Catalanes‘ no iba para nada desencaminado, encontrándome finalmente con una cinta lamentable y desastrosa en todos los aspectos.

Si hay algo en claro que he sacado tras su visionado, es que me encuentro ante un producto realizado únicamente por pura ambición comercial, descuidando completamente todo lo demás. Es verdaderamente horroroso el encontrarte ante una puesta en pantalla tan chapucera como la que aquí tiene lugar: planos desenfocados, uso de cromas, perdida del raccord, un aspecto visual cercano al de un cutre vídeo casero,… Pero es que no es solo eso, el guion de la película resulta forzado, improvisado, sin llegar a dar la importancia que debería a todo el tema catalán, haciendo que la película derive únicamente en una comedia de enredos con chistes metidos con calzador que no terminan por hacer la más mínima gracia.

Rafa (Dani Rovira) y Amaia (Clara Lago) en una escena de ‘Ocho Apellidos Catalanes’

Lo más triste de todo es que esta vaya a ser una de las películas que más atraiga al público español a las salas de cine este 2015, y peor aún, que este salga convencido de que acaba de ver una buena y divertida película cuando la realidad se aleja completamente de ello. En la sala donde he tenido ocasión de ver ‘Ocho Apellidos Catalanes’ apenas se han llegado a escuchar risas durante el visionado, siendo todas ellas risas forzadas de un tipo de espectador que intenta autoconvencerse a sí mismo de que lo que está viendo es gracioso, porque efectivamente el público que viene a ver ‘Ocho Apellidos Catalanes’ viene dispuesto a reír, y cuando este público está formado mayoritariamente por un tipo de espectador casual que pisa un cine una vez cada mucho tiempo, pues su ímpetu de querer disfrutar de este tipo de ocio le hace sacar esa falsa autoconvinción.

«Ha estado bien, la gente se reía, pero me gustó más la otra«, «No me ha gustado tanto como la de los vascos, aunque me he reído mucho«. Entre alguna otra que no recuerdo, estas son algunas de las frases que he llegado a escuchar a los espectadores al salir de la sala tras terminar la proyección. Y probablemente esto vuelva a ser lo que dé de nuevo el éxito a ‘Ocho Apellidos Catalanes’, el ímpetu de un público casual dispuesto a disfrutar de cualquier cosa, por muy mala o floja que esta pueda llegar a ser.

Reconozco que la película tiene algún que otro pequeño punto a favor, exactamente refiriéndome a las interpretaciones de algunos miembros de su reparto: Carmen Machi, Karra Elejalde y Rosa María Sardá, quienes protagonizan los «mejores» momentos de la cinta. Y pongo «mejores» entrecomillado porque ni siquiera esto consigue sacar a relucir la película, resultando incluso en sus momentos más lúcidos forzada y sin gracia.

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Koldo (Karra Elejalde) probando la comida catalana en una escena de ‘Ocho Apellidos Catalanes’

«No tengo ni puta gracia» dice Dani Rovira en determinado momento de la película, y desde luego no le falta nada de razón, pero es que ni él, ni nadie, ni nada tiene la más mínima gracia en ‘Ocho Apellidos Catalanes’; una cinta realizada únicamente por pura ambición comercial cuyo agotamiento se deja entrever de manera más que evidente. Es posible que una propuesta tan limitada no diera para mucho más, pero creo que se podría haber trabajado para lograr un resultado al menos dignamente aceptable, porque lo que no se puede aceptar es que nos hayan vendido un producto tan chapucero como este sabiendo sus creadores/productores de la gran repercusión y éxito que volvería a obtener, y desde luego, creo que ‘Ocho Apellidos Catalanesno hace más que dar una mala visión del panorama del cine español.

Desde luego, todo el tema catalán daba para mucho más, podrían haber jugado con política, con humor negro, haber sacado mucha más chicha al asunto, pero tristemente la ambición comercial de querer estrenar la película cuanto antes y tener que rodar y montarla a ritmo vertiginosos, ha terminado por derivar en este desastroso despropósito que es ‘Ocho Apellidos Catalanes‘. Espero que si deciden continuar con «más apellidos», ya sean gallegos, murcianos, castellanos, o de donde sean, se tomen al menos la decencia de trabajarse un poco más la realización y desarrollo de la película, porque como bien digo, lo que en ‘Ocho Apellidos Catalanes‘ llegamos a ver me parece absolutamente inadmisible.

ESTRENO EN CINES 20 DE NOVIEMBRE

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