60º SEMINCI (II) | ‘Una Pastelería en Tokio’, ‘Princess’, ‘Une histoire de fou’ y ‘How To Win At Checkers’

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Una Pastelería en Tokio – Sencillez que logra gran emotividad

Por Alberto Cano

La 2º jornada de la SEMINCI dio comienzo con la proyección de AN (Una Pastelería en Tokio), la nueva película de la directora Naomi Kawase que nos narra  una bonita y conmovedora historia sobre una anciana leprosa que muestra toda su ilusión por trabajar en una pequeña pastelería de Tokio. La propuesta de la cinta puede resultar a priori un tanto simple, y de hecho lo es, pero eso no quita que Kawase haya realidado una película bien construida, emotiva, que logra en gran medida conmover al espectador.

Diría que el mayor logro de ‘Una Pastelería en Tokio’ es su efectividad a la hora de lograr que te metas de lleno en la piel de sus personajes, que sientas sus dramas, que vivas sus situaciones, y que realmente sientas afecto por ello. Tal vez la película no consiga mantenerse del todo firme hasta el final, en gran parte debido a que en su último tramo su propuesta pierde un poco de fuelle, pero en su conjunto constituye una experiencia agradable, emotiva que se deja ver y disfrutar con mucha facilidad.

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Princess – El todo de la inestabilidad

Por Sofía Martínez San Millán

Película que inicia el día en la Sección Punto de Encuentro, antes de esta, se proyectaba el corto “Tartamudo” dirigido por Benjamin Cleary, el cual, cabe decir, es bastante recomendable. Tan recomendable que al salir del cine el primer comentario que oigo es “ya podía haber sido Princess el corto.” Y si, ojalá la película se hubiera quedado en los 15 primeros minutos, ya que durante el resto del tiempo lo único que se pregunta uno es qué narices está pasando.

Los personajes van cambiando de psicología según les venga en gana y en ningún momento llegamos a saber que nos quiere contar la directora. Dudo mucho que esta película reciba distribución en España y aunque estas cosas siempre son trágicas, en este caso será de agradecer.

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How To Win At Checkers (Every Time) – No todo es cuestión de azar 

Cuando te metes en una sala a ver la primera película de un director el único sentimiento que te asalta es miedo, uno nunca sabe con qué se va a encontrar, pero en este caso tras los primeros minutos el miedo desaparece. La cinta del director taiwanés Josh Kim es bastante acertada, si en Princess era hasta de agradecer que no se distribuyera, en esta sería una pena que se perdiera.

No es ninguna obra maestra, ni siquiera se acerca, pero durante 80 minutos el espectador estará con una pieza que le mantendrá entretenido. La película se podría dividir en dos mitades; una primera bastante decente con algunos momentos brillantes y emotivos, y una segunda donde el drama predomina rozando lo excesivo. Entre sus temas están la desigualdad, la guerra, el soborno… Todo tratado desde ese humanismo propio del cine taiwanés.

En resumen, una obra modesta que consigue despertar de vez en cuando algún sentimiento en el espectador y no le hará sentir que ha perdido el tiempo.

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Une histoire de fou – A veces no hay que pasar página Robert Guédiguian

Apunten bien esta película, ya que tiene todas las papeletas para poder convertirse en vencedora: tema político desarrollado en los años 80 pero que se puede aplicar a lo que se vive hoy en día en muchos países, momentos emotivos que en ningún momento llegan a lo melancólico y una técnica muy correcta, brindándonos un inicio de lo más original.

La cinta del director francés Robert Guédiguian (quien ha estado en el festival presentando la cinta) nos traslada al genocidio armenio sufrido en 1915 y como esto perduro en la memoria de muchos de sus habitantes, y es que este genocidio, al igual que muchos otros, se ha visto eclipsado y olvidado en el tiempo.

La película pone sobre la mesa muchos puntos clave sobre el funcionamiento del lugar en el que vivimos, como por ejemplo, como el uso de la violencia y el terrorismo hace que la gente sea consciente de la existencia de un país. Como he dicho, es innegable no relacionar esto con situaciones que vivimos actualmente. Quizás la película peca de ser excesivamente larga (134 minutos) pero si le gusta el cine político disfrutará de cada uno de estos minutos.

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