San Sebastián 2015 (VII): ‘Freeheld’, ‘Les chevaliers blancs’ y ‘Back to the North’, sin pena ni gloria

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El festival de San Sebastián continúa y también prosigue el desfile de cintas correctas por la sección oficial. Este jueves ha sido el turno para Freeheld, de Peter Sollett; Les chevaliers blancs, de Joachim Lafosse; y Back to the North, de Liu Hao. Todas ellas tienen bondades, pero también gran cantidad de defectos.

Ellen Page ha venido a la capital guipuzcoana para presentar un proyecto que intentaba sacar adelante desde hace años. Tras el estreno de un documental en 2007, el estadounidense Peter Stollet ha convertido en ficción la historia real de Laurel Hester (Julianne Moore), detective lesbiana de Nueva Jersey a quien diagnosticaron un cáncer terminal. Entonces inició una lucha contra el sistema para ceder su pensión a Stacie Andrée (Ellen Page), su pareja de hecho.

No tuvo una acogida entusiasta en el festival de Toronto y el Zinemaldi ha permitido confirmar la escasa calidad de este drama tan ameno como fácil de olvidar. Freeheld es una película demasiado leve en la que la complejidad y elaboración brillan por su ausencia. Los esfuerzos de Hester y Andrée por reclamar sus derechos se retratan sin emoción ni intensidad, limitados a unas pocas audiencias de las protagonistas con los políticos del condado de Ocean, en Nueva Jersey. De hecho, la premisa transmite casi la misma información que toda la película, con la excepción del desenlace. E incluso este se puede imaginar con facilidad. La película, inofensiva, sentimental y convencional, no duda en buscar la lágrima fácil con una falsa emotividad propia de telefilmes de domingo por la tarde. Pese a tratar un asunto tan duro y delicado, no provoca gran tristeza. El drama, sin fuerza, pasa por delante de los ojos del espectador sin que este logre implicarse. Desde luego, la fotografía y el montaje rutinarios no ayudan.

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Sí lo hacen sus entregados intérpretes que, no obstante, han tenido noches mejores. Julianne Moore, más secundaria de lo anunciado en la promoción, carece de espacio suficiente para desarrollar los matices de su personaje, pero su talento le permite ofrecer un trabajo contenido y eficaz. De todas formas, en Siempre Alice daba vida a un personaje similar con más hondura. Si, a pesar de las malas críticas, alcanza la nominación al Oscar, será por falta de contendientes.

Más posibilidades de lucimiento tiene Ellen Page, auténtica protagonista de Freeheld que aprovecha la evolución de su personaje para ofrecer una interpretación natural. Su introspección revela el sufrimiento y desgarro de Andreé. Su química con Moore es evidente. Aún más brilla Michael Shannon como un compañero de trabajo de la enferma. No sé puede decir lo mismo de Steve Carrell, cuyo activista por el matrimonio entre personas del mismo sexo, como recién salido de una comedia, no va más allá del cliché.

Huérfanos de Chad, moribundos de China

Más relevancia posee el segundo título a concurso de la jornada. El belga Joachim Lafosse, autor de la excelente Perder la razón, recrea la expedición a Chad de la ONG El Arca de Zoé, que en 2007 intentó rescatar a 300 huérfanos víctimas de la guerra civil y entregarlos en adopción a familias francesas. Vincent Lindon, Louise Bourgoin y Valérie Donzelli interpretan a algunos miembros de esta turbia operación.

Pese a la ilegalidad de la acción, Lafosse no juzga ni condena las decisiones de sus personajes, sino que deja al espectador posicionarse y decidir de qué lado está. Con cierta distancia, el cineasta muestra la desorganización y falta de coordinación, los enfrentamientos en el equipo e incluso los sobornos de su líder para conseguir un objetivo que considera superior a la propia legalidad. ¿Acierta o se equivoca?

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No obstante, el distanciamiento trae como consecuencia cierta falta de intensidad y tensión dramática que se agudiza en la segunda mitad del metraje. También repercute en los personajes, que resultan algo superficiales, pese al esfuerzo evidente de todo el reparto, incluido un notable Vincent Lindon que, tras obtener el premio a la mejor interpretación masculina en el pasado festival de Cannes, podría hacer lo propio en San Sebastián. Asimismo, la música, con su combinación de tonos étnicos y de intriga ayudan a mantener el buen tono de una cinta algo monótona y repetitiva.  

En último lugar, el chino Liu Hao ha presentado Back to the North, sobre una niña enferma del corazón temerosa de convertir a sus padres en una “familia perdida”. Así se llaman en el país asiático las familias que han perdido a su único descendiente. Con un ritmo pausado que envuelve de forma progresiva, Hao narra esta historia delicada e íntima con tacto. Además, la estupenda fotografía en blanco y negro se convierte en un aliado estupendo para ilustrar el miedo a la pérdida de unos padres que han comenzado el luto antes del fallecimiento de su hija. Aun así, el director deja una puerta abierta a la esperanza, si bien resulta algo obvia.

Desde luego, el principal problema de la cinta es un tramo final muy alargado carente de interés. Tampoco ayuda la inclusión constante de una canción china capaz de alterar los nervios del más frío.

Finalmente, en la sección Perlas se ha presentado la húngara Son of Saul. Ganador del Gran Premio en el último festival de Cannes, el debut en la dirección de László Nemes sigue a un miembro de los Sonderkommando obsesionado con enterrar a un niño al que toma por su hijo. Lo más novedoso e impactante de la propuesta es la decisión de colocar la cámara tras el protagonista durante la mayor parte del metraje para ver con sus ojos el drama de Auschwitz. Sin embargo, la fórmula también produce cierto hartazgo pasados los minutos y no aporta al contenido tanto como cabría esperar. De cualquier modo, es una experiencia diferente. 

 

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