Emily Watson: “Nunca podría hacer un papel si considerara que el guion es realmente estúpido”

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Esta noche la actriz británica Emily Watson recibirá el premio Donostia en el auditorio Kursaal de la capital guipuzcoana. Pero, antes, frente a la prensa, ha repasado sus experiencias profesionales más satisfactorias y ha hablado sobre los criterios que sigue a la hora de escoger un rol. “Nunca podría hacer un papel si considerara que el guion es realmente estúpido o pensara que el personaje es una tontería”, ha asegurado.

Vestida de negro y con una expresión tímida, Watson (Islington, 1967) ha afirmado que no tiene un plan para su carrera, sino que lleva una “vida de gitana” en la que se deja “llevar por el viento” y acepta los proyectos si se “imagina” a sí misma en el papel y encuentra “algo que ama”. “A veces tienes éxito y otras veces fracasas”, ha comentado, para a continuación añadir que su propia vida familiar también tiene un peso importante en la toma de decisiones. Asimismo, ha expresado su preferencia por la televisión y, sobre todo, el cine, frente al teatro, pues considera este último “muy difícil” y “desafiante”. “El cine es mi casa”, ha asegurado.

Y al cine llegó en 1996 de la mano de Lars von Trier, que la dirigió en Rompiendo las olas. Pese a la fama de difícil que posee el danés, Watson ha asegurado que la suya fue una experiencia “extraordinaria” y que antes de dar vida a Bess McNeill en la cinta no sabía “qué era actuar”. “Haces algo extremo y la gente te pide que hagas otras cosas extremas, así que me abrió muchas puertas”, ha comentado la británica.

No obstante, a la hora de enumerar a los directores con quienes le gustaría rodar de nuevo ha preferido destacar a Paul Thomas Anderson, que la dirigió en Embriagado de amor, y al fallecido Robert Altman, con quien trabajó en Gosford Park. “Era el ser humano más extraordinario que he conocido. Hacía las cosas sin seguir ninguna norma. Era una especie de filósofo del espíritu humano”, ha explicado sobre este último. También ha expresado su interés en colaborar con Todd Haynes. Ella mismo pensó en dirigir cuando era joven, pero desechó la idea porque hace falta ser “el líder de un equipo” e invertir “un año de tu vida”. “Es una tarea tan exigente como tener un hijo”, ha sentenciado la británica, para quien los cineastas tienen una “increíble fuerza de la naturaleza”.

En cuanto a los trabajos con los que se siente más satisfecha, además de Rompiendo las olas y Gosford Park, Watson ha destacado La propuesta, película australiana dirigida en 2005 por John Hillcoat. Asimismo, ha comentado que le gustaría probar suerte en la comedia. “Creo que sería buena en ello”, ha dicho entre sonrisas.

La historia por delante de la vanidad

Por supuesto, también ha hablado sobre el premio Donostia, que no conocía antes de que se lo concedieran, si bien se sintió “muy honrada” cuando vio la lista de los ganadores anteriores. De todas formas, ha asegurado que no se considera “suficientemente mayor como para ganar el premio” y ha añadido que ella se lo otorgaría a grandes damas del teatro, televisión y cine británicos como Judi Dench, Maggie Smith, Helen Mirren y Eileen Atkins. “Ponen por delante de su vanidad la narración de una historia”, ha comentado la intérprete.

En ese sentido, no ha obviado las preguntas sobre el aspecto físico de las actrices en Hollywood, una cuestión sobre la cual “siempre hay presión” y que considera “muy importante” a la hora de conseguir un papel, aunque ella se siente “bastante afortunada”, pues nunca ha sido contratada por cumplir los cánones de belleza de la industria estadounidense. Sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres en el séptimo arte, ha afirmado que la cuestión “se debe tratar”, si bien considera que esa no es su misión.

Watson tampoco ha dudado a la hora de hablar sobre los cambios en el cine durante los últimos años. “Una producción hace dinero y van tras ello; luego fracasa y encuentran otra cosa”, ha comentado la actriz, segura de que las “historias geniales” y sus directores siempre saldrán adelante, pese a contar con poco dinero.

Ya en el apartado de las anécdotas, Watson ha pedido perdón tras conocer en la propia rueda de prensa la caída del falso techo en una sala del cine Proyecciones donde se proyectaba Everest, película en la que interviene. Tras veinte minutos de preguntas, esta actriz a la que no le gusta “repetirse” y convencida de que a pesar del éxito “siempre estás esperando que suene el teléfono” se ha marchado con su expresión tímida. En unas horas volverá al mismo Kursaal para recibir su premio Donostia. 

  

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