Regresión | La hipnosis como herramienta para la investigación policial

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Por Julio Gálvez

Se consagró con tres cintas de suspense y alcanzó la gloria y el Oscar con el drama intimista Mar adentro. Quiso ir más allá y ofreció una visión personal y reflexiva del cine épico en Ágora, que dividió a la crítica y no funcionó en la taquilla internacional. Pese al reparto encabezado por Rachel Weisz, la película apenas recuperó la mitad de sus cincuenta millones de euros de presupuesto. Seis años después de la debacle económica, Amenábar no arriesga y vuelve al thriller con Regresión. Pero pisar sobre seguro no ha funcionado en esta ocasión. De hecho, esta nueva incursión en el suspense está muy lejos de ser una película perfecta.

Como ya sucedía con Los otros, la historia de Regresión no es especialmente compleja. Basada en un caso real sobre sectas satánicas, la cinta nos traslada a la Minnesota de 1990, donde el detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de Angela (Emma Watson), una joven que acusa a su padre de someterla a abusos sexuales. El agente contará con la ayuda de un psicólogo (David Thewlis) para investigar el pasado del sospechoso mediante la técnica de la regresión.

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Emma Watson atemorizada en una escena de ‘Regresión’.

Al contrario de lo que sucedía en Los otros, la  narración, con su ritmo pausado, no fluye pasados los primeros cuarenta y cinco minutos de metraje. Planteado el conflicto y presentados los personajes, la película se estanca y no desarrolla una intriga que, por otro lado, no tiene grandes posibilidades de avanzar. No en vano, el guion de Regresión es tan pobre que su propia introducción funciona como desarrollo y, en consecuencia, anula cualquier posibilidad de sorprender. Así, solo queda una sucesión de encuentros entre personajes, paseos en coche o visitas a edificios que nada aportan al progreso de la película. Es cierto que varias escenas oníricas  sobre ritos satánicos consiguen atemorizar al espectador con su apariencia macabra. Pero, ese recurso no sostiene el filme.

Otro problema del guion es su escasa verosimilitud, pues desde el inicio el espectador debe contar con la suficiente fuerza de voluntad como para creer que casi todos los sospechosos de la película han olvidado sus malas acciones. Solo pueden recordarlas mediante la hipnosis regresiva. Pero, los agujeros del guion no terminan en ese punto. Los personajes realizan excesivas deducciones acertadas sin ninguna base y, para concluir, el filme cuenta con un giro final tan forzado como previsible. Este, pese a plantear una reflexión interesante y actual sobre la manipulación de la población, también desacredita gran parte de lo mostrado durante la película. Algo similar sucedía en Luces rojas, de Rodrigo Cortés. Se planteaba y parecía defender una tesis que después se desechaba. Sin embargo, Amenábar ya había demostrado su capacidad para introducir acertados giros finales en Los otros. Esta vez, ha tenido peor suerte.

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Ethan Hawke en busca de respuestas en una escena de ‘Regresión’.

Como ya es habitual en la filmografía del director nacido en Chile, la película también sirve para enfrentar la religión con la ciencia, aunque, tampoco en ese apartado le ha sonreído la fortuna, pues los subrayados en los diálogos resultan demasiado evidentes. Lo mismo sucede con los detalles pretendidamente sutiles. Bruce Kenner, agnóstico, empieza a cuestionar sus principios. Entonces, Angela le regala una Biblia que él guarda en la guantera del coche.

Al menos, los apartados técnicos son excelentes, con una fotografía gris en escenarios lluviosos que transmite la angustia y la opresión que el guion solo en ocasiones consigue retratar. La banda sonora y el montaje del sonido también contribuyen a esa labor. En cuanto a los actores, hacen lo que pueden con unos personajes muy planos. Ethan Hawke y David Thewlis aportan su oficio y Emma Watson, más secundaria de lo que la promoción hace pensar, opta por la sobreactuación con un personaje que no parece comprender del todo.

ESTRENO EN CINES 02 DE OCTUBRE

Esta crítica aparecía originariamente en el artículo «San Sebastián 2015 (I): ‘Regresión’ o la hipnosis como herramienta para la investigación policial«

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