Terminator Genésis | Relavado enrevesado

0 624

.

Por Jorge Aceña

Solo ha pasado un año desde que se cumplió el trigésimo aniversario del inicio de tan esplendorosa saga, creada por James Cameron allá por 1984. Pese al número de años que han pasado desde que fuimos testigos por primera vez de la caleidoscópica historia sobre el juicio final, es inapelable constatar lo bien que ésta ha envejecido, llegando a formar parte de las listas en las que se encuentran las mejores películas del género de la ciencia ficción. Gran parte de culpa la tiene su continuación, estrenada en 1991, y que pone en entredicho la frase casi universal “Segundas partes nunca fueron buenas”. Con “Terminator 2: El juicio final”,  Cameron eleva e interioriza aún más la contextualización de la guerra futurista entre hombres y máquinas y potencia espectacularmente el desarrollo de los viajes en el tiempo del cyborg asesino con fines únicamente malévolos. La necesidad de prolongar el éxito que produjeron ambas partes desembocó en la fallida “Terminator 3: La rebelión de las máquinas” y en el intento de lifting futurista con “Terminator: Salvation”, evidentes reflejos de la falta de espíritu y aroma que desprendían las dos primeras películas. Con esto llegamos a la cuarta entrega, la más chapucera, absurda y desastrosa de toda la saga. “Terminator Génesis” no es más que un refrito de todo lo visto anteriormente, con la ambigüedad de un empaque irrisorio y superpuesto por confusas líneas temporales.

Estamos en el año 2029. La guerra entre hombres y máquinas, producida por el sistema informático Skynet, se libra en pleno corazón de Los Ángeles. Skynet se encuentra contra las cuerdas, por lo que envía a un Terminator al pasado, concretamente a 1984, con el fin de aniquilar a Sarah Connor, la madre de John y futuro líder de la resistencia. John Connor también mueve ficha y envía al soldado Kyle Reese con la misión de proteger a su madre. Cuando Reese llega, ve que las cosas no son como él esperaba.

Esta nueva entrega encuentra su mejor versión en los primeros compases, plasmando con éxito los acontecimientos bélicos que yacían imperecederos en los prolegómenos de la cinta original. Alan Taylor capta toda la esencia que desprendían las secuencias bélicas del primer Terminator – con especial fijación en la fotografía plomiza y apocalíptica y en el sonido de las balas y láseres – y  narra con total detalle los sucesos que Kyle Reese detallaba ante el doctor Silberman en aquel inolvidable interrogatorio de la película. A raíz del notable punto de partida, todo se vuelve confuso, repetitivo y decadente. Es aquí cuando el destino de esta malograda película aboga por un cierto carácter nostálgico al insertar (con cierto descaro) algunas de las escenas del primer film, que en su unión con las demás resultan tan estúpidas como innecesarias.

El guión, procedente de la confusión que produce el fatal tejemaneje argumental, deteriora contantemente el desarrollo en el que se encuentra inmerso. Alan Taylor llega a adentrarse en un laberinto mediante giros y alteraciones temporales de difícil comprensión, y con esto tenemos la sensación de que ni él mismo sabía lo que quería contar. En medio de un berenjenal así, el batiburrillo de información puede ser salvado por el juego carismático que dan los actores, pero en este caso, el reparto también es un completo desastre. Ya no es que Emilia Clarke no sea Linda Hamilton, ni que Jai Courtney sea Michael Bienh, ni que Lee Byung-Hun sea Robert Patrick, incluso que ni Schwarzenegger sea el propio Schwarzenegger, es que todos y cada uno de ellos resultan tremendamente planos e insulsos. En este nuevo relavado enrevesado hay algo peor que la pésima afinidad entre Clarke y Courtney, quienes nos sacan de la película continuamente, y es ver que el verdadero icono de la saga quede reducido únicamente a ser un personaje cómico. La autoparódica interpretación de Arnold Schwarzenegger es la gota que ha colmado el vaso para terminar de destrozar una icónica saga que asiste inexorablemente a su fatídico y particular juicio final.

ESTRENO: 10 DE JULIO

También podría gustarte Más del autor