El Mundo Sigue | Justicia para el cine

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Por Jorge Aceña

Resulta curioso afirmar que dos de las mejores películas del maestro Fernando Fernán Gómez sean “El mundo sigue” y “El extraño viaje” (o “El crimen de Mazarrón”), dos ejemplos de películas que comparten el adjetivo de ‘malditas’, apelativo adherido a su título durante gran parte de la historia. Múltiples son las similitudes que comparten estas dos obras injustamente olvidadas, como la mutilación que ambas sufrieron por parte de la censura, su desaparición irracional en el momento de su estreno, sus visionados clandestinos varios años después en sesiones dobles o el elogioso reconocimiento que justamente recibieron. Ambas películas comparten un único punto de vista: Reproducir de forma cruda y realista todas las miserias que poblaban España durante la época franquista. Mientras que “El extraño viaje” se centraba en exhibir una palpable miseria que rodeaba a un pueblo envuelto en una historia lúgubre y tenebrosa de misterio y desconcierto, en “El mundo sigue” se trata de plasmar la total miseria que ahoga a una familia en un céntrico barrio madrileño.

Podemos decir que con “El mundo sigue”, el cine ha vuelto a hacer justicia, o más bien, se ha hecho justicia para el cine. Dos años después de su realización, esta obra maestra de Fernán Gómez se entrenó por medio de un programa doble en el cine Buenos Aires de Bilbao. Unido a una serie de fatalidades como que la distribuidora desapareció poco después, la película murió desafortunadamente. Como si de un milagro se tratase, la película ha resucitado en el momento exacto en el que se cumplen 50 años de su estreno, tardío e inoportuno. Gracias al esfuerzo realizado por parte del hijo de Juan Estelrich, productor de la película, en restaurar íntegramente todos y cada uno de sus fotogramas, y gracias a la distribución de A contracorriente films, tenemos una oportunidad de oro para disfrutar de una de las cintas más únicas de toda la cinematografía española.

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En el madrileño barrio de Maravillas convive una familia durante los años 60. Eloísa, ama de casa, y Agapito, guardia municipal, conviven con sus tres hijos en medio de la pobreza y miseria más absoluta. Su hijo es un beato que se pasa la mayor parte del tiempo rezando para librar a su familia de los pecados que les atormentan. Las hijas, Luisita y Elo, enfrentadas continuamente por sus diferentes pensamientos acerca del dinero y el estatus social, se profesan mutuamente un profundo odio.

“El mundo sigue” es un extenso, feroz y descarnado retrato del odio y la degradación del ser humano por causa del dinero, acentuando con pesimismo el descaro y la ofuscación que origina la ambición perversa. Además, la película se puede entender como un premeditado soliloquio feminista, donde su presencia adquiere un total protagonismo y en la que se inoculan todos sus caracteres desde un objetivismo enfurecido. No es un film neorrealista pero toma una visión de la posguerra profundamente veraz, donde sus matices documentalistas se ocultan tras la ficción de una familia al borde de la deshumanización. “El mundo sigue” posee una visión brillante y descorazonadora sobre el autoritarismo, la violencia y el mísero sin vivir de los españoles en aquella época. Un mundo donde se ven maltratados los inocentes, perdonados los culpados, menospreciados los buenos, honrados y sublimados los malos, los pobres y humildes y abatidos… donde alguien que acierta 14 resultados en una quiniela solo se lleva 5.000 pesetas.

REESTRENO: 10 DE JULIO

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