White God | Sublevación canina

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Por Jorge Aceña

Asentando, en primera instancia, unas ciertas bases que por su apariencia y contorno se dirigen hacia un determinado patrón de convicciones claramente comerciales, es meritorio que una obra como “White God” se despegue de ese afamado convencionalismo y logre trascender como una fábula contemporánea y de profunda metáfora social, sin tener nada que ver con el típico producto de Hollywood.

Cuesta evitar no acordarse y hacer mención – en comparación con los dos paradigmas de realización cinematográfica europea-americana – a la película con la que “White God” comparte similares reflexiones. Es “El origen del planeta de los simios”. Ambas exponen, mediante un clarividente discurso, episodios de una sublevación llevada a cabo por una raza animal como consecuencia de la crueldad del ser humano. Además, pretenden entablar una disertación moral y ética sobre el germen de la violencia y las circunstancias que rodean a un ser – todas ellas impulsadas por una fuerte carga de odio y aversión – y que llevan a la completa enajenación del susodicho.

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Como es lógico, “El origen del planeta de los simios” sirve exclusivamente de entretenimiento al gran público y su principal cometido es el del espectáculo puro y duro, aunque bajo su superficie se escondan temas de seria y vital trascendencia. “White God”, sexta película de Kornél Mundruczó y ganadora de premio ‘un certain regard’ en Cannes 2014, es una fábula interesantísima sobre la opresión de los oprimidos y las atroces represalias provocadas por la deshumanización. Exhibición fantástica en defensa de la valiosa y veraz frase “La violencia engendra violencia”.

Lili, una niña de 13 años, vive el día a día con Hagen, un perro de razas cruzadas. Por poco que importe la pureza del perro, una nueva regulación impone un fuerte impuesto a todos los dueños de perros que no sean de pura raza, por lo que muchos animales son abandonados. El padre de Lili, ante la negativa de pagar las tasas impuestas por mantener a Hagen, acaba abandonándolo en plena calle. Hagen sobrevive como puede junto a los demás perros, escapando de los trabajadores de la perrera que intentan capturarles. Cuando Hagen y los otros perros son capturados, aprovecharán una oportunidad para escaparse y rebelarse contra los seres humanos.

Si “White God” es, en mayor medida, un dilucidado y alegórico cuento para adultos provisto de gran intensidad y ligereza narrativa junto con un perfecto uso de la música, posee una atolondrada mezcla de géneros e historias proclives al desatino. Siguiendo una clara linealidad de detonantes que se equipan de sobremanera para dar una razón lógica al muy riguroso final, esa amalgama de situaciones cada cual más rechinante no resultan del todo efectivas. Tanto es así que la película va mutando conforme pasa el tiempo y cambia de género como si de un simple giro argumental se tratase, comenzando con un eventual tono dramático familiar para acabar imponiendo un inminente clima de terror. Sin embargo, esta película es capaz de dejar poso en todo aquel que la ve, afianzando la perspicacia en la materia  que vertebra toda la historia y recurriendo a la belleza visual que alude a la gran diversidad de planos para captar desde el primer momento la atención del espectador.

ESTRENO: 19 DE JUNIO

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