Atlantida Film Fest 2015 (III) | Here be dragons, Videofilia y Ela volta na quinta

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Mi toma de contacto con esta quinta edición del festival de cine online organizado por Filmin, se produjo con tres películas muy peculiares y diferentes entre sí: una de las tres propuestas del certamen del crítico y realizador Mark Cousins Here be dragons, la película dirigida por Juan Daniel F. Molero Videofilia (y otros síndromes virales), y por último, la curiosa Ela volta na quinta, ópera prima del brasileño André Novais Oliveira. En esta crónica comparto algunas impresiones y opiniones sobre estas tres películas.

Viaje a través del archivo cinematográfico albano

Here be dragons, un documental sobre uno de los países que probablemente menos conocemos de Europa y su interesante archivo cinematográfico: Albania. El título es una referencia a la tradición de la cartografía medieval de dibujar dragones y otros seres fantásticos en los confines de los mapas; en aquellas zonas inexploradas y peligrosas.

Mark Cousins, ahonda en el estilo de La historia del cine: Una odisea en este documental realizado en 2013 (con ciertas reminiscencias al Chris Marker de A grin without a cat) que presenta múltiples imágenes del país acompañadas exclusivamente de su algo monocorde voz en off. De este modo, siento que la película mantiene un muy buen equilibrio entre lo personal y lo factual, y que Mark Cousins ya ha demostrado una grandísima capacidad para dirigirse al espectador. Te traslada a través del objetivo de su cámara a un país que primero fue invadido por los fascistas italianos y después pasó a ser un protectorado del Tercer Reich. El advenimiento del fin de la Segunda Guerra Mundial llevó al poder al líder comunista Enver Hoxha convirtiéndose Albania en una república socialista, cuya progresiva decadencia con la caída del comunismo a nivel mundial es mostrada por Cousins de manera brutal con los enormes monumentos abandonados y llenos de pintadas de la ciudad.

El documental, además de arrojar algo de luz sobre un país del que poco (o nada) sabemos, pone de manifiesto el valor del cine en la construcción del imaginario colectivo de una sociedad respecto a su pasado: la “legibilidad” o narración hegemónica de la que hablaba Slavoj Zizek para poder plasmar un discurso coherente de la propia existencia. Un tema que además me parece de vital importancia en un país muy distinto a Albania y que nos es mucho menos ajeno: en efecto, me refiero a España. El debate respecto a un pasado en el que se han producido crímenes contra la humanidad no es algo que corresponda exclusivamente a los historiadores, sino sobre el cual también recae una importante responsabilidad en aquellos que se encargan de representar y mitificar el pasado. No quiero irme del tema de manera exagerada, pero pienso que en España lejos de aquello que se suele decir “se hacen demasiadas películas sobre la Guerra Civil”, muy pocas han sido capaces de romper con cierta narración hegemónica de equidistancia entre “las dos Españas”, o bien sin caer en el maniqueísmo.

Cousins sin embargo, repite lo que en cierto sentido  ya hizo con La historia del cine…; nos muestra el pasado a través del séptimo arte así como el actual estado del país. He echado en falta algo más de indagación en los antecedentes y las causas de la ascensión de Enver Hoxha, pese lo cual, indudablemente, Here be dragons es un interesante viaje a Albania a través de un valiosísimo material cinematográfico (tras ver el documental te apuntas un puñado de nombres, como por ejemplo Xhanfize Keko), un archivo que debería protegerse y divulgarse para que tal vez así, quién sabe, podamos ser capaces de borrar los dragones de los mapas.

Fotograma de 'Here Be Dragons'.
Fotograma de ‘Here Be Dragons’.

Un submundo lleno de píxeles

En segundo lugar, la película peruana Videofilia (y otros síndromes virales) me llamó la atención tanto por su premisa como por su título, que inevitablemente me hizo pensar en el clásico de los 80 Videodrome de David Cronenberg.

 Este segundo largometraje de Juan Daniel F. Molero es una película experimental que te sumerge en el mundo virtual a través de una arriesgada propuesta estética llena de píxeles e imágenes de la cultura pop online, reconocibles para cualquiera que se haya asomado un poco hacia las entrañas de Internet. Experimentación aplicable también a sus algo planos personajes y su curiosidad, que termina hundiéndoles en un submundo online en el que es imposible discernir entre lo real y lo ficticio, para representar de este modo una generación perdida y sin muchas expectativas de interactuar en un mundo verdadero y vivo. Así se nos presentan los dos protagonistas, Luz y Junior, que se conocen a través de Internet como máximos representantes de una juventud que no hace otra cosa sino precisamente eso, experimentar.

El producto final es bastante transgresor y en mi opinión, terriblemente denso. Ese camino intermedio entre lo popular y la experimentación más dura, no termina de convencerme, resultándome cansina la estética que utiliza, enormemente influenciada por los glitches (errores informáticos) y la mencionada cultura pop de Internet. Tal vez podría haberme resultado interesante en un cortometraje, pero terminé con cierta sensación de hartazgo de la técnica que la película exprime y exprime sin cesar, haciéndole perder fuerza.

Haciendo balance general, Videofilia transmite múltiples mensajes, muchos de manera casi subliminal, entre los que destaca la falta de contacto físico como resultado de los avances de la nueva tecnología, que ha terminado por sustituir muchas acciones cotidianas. Lo que me gusta de la película es que lejos de ser un folleto educativo, es una experiencia sensorial psicodélica, que si bien como he dicho puede resultar algo densa, deja algunas reflexiones interesantes en un ensayo cinematográfico en el cual lo que considero importante no es en absoluto el contenido, sino la forma.

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Retrato costumbrista de una familia brasileña

Por último, Ela volta na quinta, primera película de André Novais Oliveira, muestra ante la cámara fija y a través largos planos secuencia a su propia familia, sin que conozcamos los grados de realidad y ficción de la historia. Esto tampoco resulta de vital importancia en este drama familiar costumbrista y de gran realismo, en el que en un principio, las escenas, como la vida misma, no parecen seguir un rumbo narrativo claro. Poco a poco, sin prisa y sin pausa, se nos va mostrando la delicada situación de crisis familiar que atraviesan los progenitores en un drama muy mesurado y respetuoso (recordemos que los protagonistas son los verdaderos familiares del director).

Técnicamente, los planos están muy medidos y muchas composiciones resultan bellas por su sencillez. El sonido, por otra parte, es bastante malo.

En conclusión, es una película sin ningún tipo de artificio de la que sin embargo poco más puedo decir, porque verdaderamente no sucede mucho más. Presenciamos como unos personajes juegan con sus vidas reales, sencillamente eso. Una película que unos considerarán un magistral retrato sereno y costumbrista de una familia humilde brasileña y otros muchos una película magnífica para echarse la siesta. Yo todavía no estoy seguro de si me decanto por una cosa u otra.

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