Atlantida Film Fest 2015 (I) | No One’s Child, Goodnight Mommy y Ghesseha (Tales).

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De entre las 21 películas que componen la sección Atlas de la 5ª edición del Atlántida Film Fest, hemos dado con tres nuevos títulos cuyo paso por los distintos festivales y su posterior diversidad de opiniones nos han despertado irremediablemente la curiosidad. Son “No One’s Child”, un sucedáneo estereotipado del modelo instructivo de conducta que ante su constante evolución no consigue encontrar su sitio idóneo; “Goodnight Mommy” un cuento enfermizo aunque poco transgresor erróneamente identificado con el cine de Michael Haneke y “Ghesseha (Tales)”, una película de denuncia social sobre la posición injusta de la mujer en la sociedad iraní.

No One’s Child

En 1970, François Truffaut tenía muy claro el proyecto que quería realizar. Con “El pequeño salvaje”, Truffaut filmó el proceso de socialización de un niño salvaje encontrado en los bosques de Francia a finales del SXVIII, obra maestra que narra prodigiosamente – con el apoyo totalmente verídico de las fases pertenecientes la rama de la psicología – cada una de las etapas que llevaron a Víctor de Aveyron de vuelta a la civilización. “No One’s Child” sigue, en cierta parte, el camino que tomó Truffaut con su película, pero poco a poco se va convirtiendo en un sucedáneo estereotipado de aquel modelo instructivo de conducta y que acaba lentamente confundido y limitado por no saber muy bien qué otros caminos coger ante su insistente desarrollo.

La película cuenta la historia de un niño salvaje encontrado en los bosques de Bosnia en 1988. El niño, que vivía con los lobos, es enviado a un orfanato, donde es incapaz de adaptarse a la sociedad conforme pasan los días. Cuando conoce a un joven que intenta protegerle de las continuas burlas de los demás niños, el salvaje intentará socializarse poco a poco.

La ópera prima del serbio Vuk Rsumovic ganó el premio del público y premio FIPRESCI en la semana de la crítica del último festival de Venecia, una película que por su reconocimiento se postulaba como una de las sorpresas de esta nueva edición. Si bien la película funciona como una fábula sobre la humanización de un ser humano frente a la inevitable deshumanización como consecuencia de la guerra (en este caso la de los Balcanes), “No One’s Child” peca de su afán por querer entablar una relación de acercamientos del protagonista con diversos acontecimientos hostiles que buscan su total construcción civil. Ante las continuas ramas que emergen del guión y que buscan la constante evolución de las acciones de la trama, la película no encuentra el tono adecuado, no llegando a quedar claro si la película habla de la socialización del individuo, de la amistad o de la guerra.

no one childs

Goodnight Mommy

Sobre esta película hemos llegado a leer o escuchar que es la digna sucesora de “Funny Games”, que posee la esencia de “Canino”, que eleva las cotas del cine turbador y enfermizo etc. Nada de eso. “Goodnight Mommy” solo se queda en el intento de acercarse al cine de Haneke, de crear un clima perturbador con una atmósfera asfixiante y de transgredir como buenamente hace el cine del director austríaco. Tampoco nos queda clara la idea de esta historia y si se trata realmente de un cuento de terror fantástico o de un thriller psicológico sobre el trastorno y la ausencia. La película de Severin Fiala y Veronica Franz, estrenada en el pasado festival de Sitges, pretende ser muchas cosas pero ninguna de ellas llega a buen puerto.

Dos gemelos que viven en una casa en medio del campo esperan la llegada de su madre tras una operación de cirugía facial. Cuando su madre regresa, los niños dudan de si la mujer que está con ellos es realmente su madre, ya que el rostro aquella persona está totalmente tapado y su extraña actitud despierta todo tipo de dudas.

Más que una evocación directa a los títulos ya nombrados, la película comparte semejanzas con la húngara “El gran cuaderno de János Szász, donde aquellos niños inician un cruento viaje a la deshumanización más absoluta debido a los horrores de la guerra y al tremendo abuso que reciben por parte de su abuela. “Goodnight Mommy” establece como prolegómeno al caos toda falta verificable de verdad unida desamparo de unos niños sin una figura de poder. La película no constata el equilibrio que aúna la apacible calma con el éxtasis violento que rezuma su desenlace. A pesar de ello, la película cuenta con un par de giros de enorme desconcierto, pero el interés aparece en los dos minutos finales y el poso de desasosiego y conmoción que debería dejar se convierte en una irrefutable sensación de confusión imperecedera.

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Ghesseha (Tales)

“Tales” una película de denuncia social sobre la posición injusta de la mujer en la sociedad iraní, personajes femeninos cargados de fuerza y honestidad en la carrera de su director, Rakhsham Bani-Etemad.

Ganadora del premio al mejor guión en el festival de Venecia, “Tales” muestra una visión sobre la difícil vida de los desamparados en Irán. Es una sucesión de historias poco hilvanadas pero que chocan entre sí por el descontento y el abuso inmoral que invaden el devenir de sus personajes. Violencia de género, pobreza, desavenencias familiares, mezquindades sobre el estatus social… son muchos de los temas a los que estamos acostumbrados de ver, países donde la guerra y las confrontaciones culturales forman parte del día a día. En “Tales”, los diálogos importan más que la acción, pues las conversaciones hablan sobre los acontecimientos que debilitan y ensombrecen la percepción del país. Nada de lo que cuenta es nuevo, y su manera de plasmar las historias es tediosa y sin demasiadas cualidades. La película no te atrapa, haciendo que el desinterés y las ganas de acabe cuando antes vaya en aumento. Películas como “Tales” hacen falta, pero a ser posible que posean la virtud del impacto, del interés y el trasfondo.

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