Asesinos inocentes | Bobalicón pacto de defunción

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Por Jorge Aceña

Toda premisa parte con el tesón de acertar en cada uno de los consiguientes  procesos y limar aquellos equívocos que inconscientemente aparecen, hasta concluir satisfactoriamente con el trabajo realizado. A pesar del muchas veces innegable esfuerzo en adornar o solventar con creces pequeños aspectos que pueden ser de menor importancia, el verdadero éxito reside en construir y solidificar bien los cimientos, la base de todo producto. En el cine, como en cualquier otra industria, pasa exactamente lo mismo. Por muy lograda que esté la atmósfera que envuelve la película; por muy buenas que sean las interpretaciones; por muy sensacional que sea la fotografía; por muy acertado que sea el sonido y la música…por todo ello y más, si los cimientos que representan el grueso fallan, la película tiembla y tiende a desplomarse fácilmente. “Asesinos inocentes” es el claro ejemplo del edificio derrumbado por causa de un guión de aparente intriga y convertido en un irrisorio conglomerado de desperfectos.

Rodaje Asesinos Inocentes de Gonzalo Bendala producida por Aralan Films
Rodaje Asesinos Inocentes de Gonzalo Bendala producida por Aralan Films

Francisco Garralda, un joven universitario estudiante de psicología, suspende la asignatura. Acarreando graves problemas económicos, el alumno no podrá pagar otro curso de la carrera, por lo que decide hablar con su profesor. Para sorpresa del joven, su profesor accede a darle el aprobado con un único propósito: Asesinarle. Ante el dilema que todo ello supone, Garralda deberá hacer frente a la decisión de matar a su profesor de psicología y así solventar los apuros que le ahogan cada día más.

Presentada sin mucho éxito en el pasado festival de Málaga, la ópera prima de Gonzalo Bendala peca en el intento de crear un envolvente ejercicio de thriller a raíz de un endeble leitmotiv que roza lo ridículo. Con un interesante arranque en el que se entona un discurso sobre el sentido de la culpa y los remordimientos, la película pincha súbitamente cuando se destapa el verdadero motivo que dará pie a la historia: El asesinato por el aprobado. Así, tras el chapucero giro inicial que moverá toda la película, ésta se convierte en un constante despropósito, provocando más de una risa, obviamente, no pretendida.

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El reparto, compuesto por los llamados chicos de la tele, no aporta el rigor necesario para una historia de aparente suspense. Además, la película quiere entonar en muchas ocasiones un parco dramatismo que no es más que una imposición vacía al servicio de un argumento que desde el principio hace aguas por todas partes. Por el contrario, “Asesinos inocentes”  hace un buen uso de la música y fotografía, entre otras cosas, y nos ofrece un entretenimiento óptimo, pero volviendo al comienzo, por muy acertados que sean varios de los elementos que componen el total, si la base falla, la película tiende a resquebrajarse. He aquí el ejemplo.

ESTRENO: 3 DE JULIO

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