El camino de Regreso a Ítaca | Entrevista con Laurent Cantet

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El camino de Regreso a Ítaca

Es un martes por la mañana. Nos encontramos en la entrada de un pintoresco café-librería justo enfrente de los cines Golem, Madrid. Laurent Cantet espera en una mesa de la terraza acompañado de su intérprete. Aunque él entiende castellano casi a la perfección, nunca viene mal un apoyo extra. Ambos han trabajado otras veces juntos, quedando patente durante la entrevista esa complicidad que con el tiempo se acaba forjando. Ya estamos sentados en la mesa. Las grabadoras comienzan a funcionar.

¿En qué momento aparece el interés por hablar acerca de esta historia cubana?

Hace unos 15 años que voy a cuba a menudo. Allí he conocido a mucha gente, he conocido a muchos cubanos; incluso así ese país sigue siendo un enigma, y la idea de rodar una película allí me convenció enseguida. Me propusieron participar en 7 días en la habana, dirigir uno de los cortos que conforman el proyecto. En ese momento conocí a Leonardo Padura, encargado de revisar todos los guiones, y entonces le propuse trabajar en una idea sacada de una de sus libros, La novela de mi vida, y empezamos a trabajar con la idea de hacer un cortometraje de 15 minutos, no era una adaptación de la novela, sino que elegimos un personaje de la obra y una situación, el reencuentro de un hombre con su grupo de amigos a quienes no había visto durante años, ya que este había sido un exiliado. Muy rápidamente nos dimos cuenta de que no íbamos a poder hacer un corto, y decidimos apartarlo para desarrollar la idea más. A partir de entonces se desarrollo una amistad entre Leonardo y yo, y nos entraron muchas ganas de retomar el proyecto, aunque era muy difícil. Por suerte, a la productora de 7 días en la habana le interesó mucho el proyecto. Luchó mucho para conseguir dinero y financiar la película.

En tu película se habla de la decepción de un grupo de personajes ante la pérdida de sus ideales, aunque también se podría relacionar con las  decepciones de todo tipo que inevitablemente acaban llegando con la edad.

Sí, por ese mismo motivo sentí que tenía derecho a hacer esta película. La película habla de la situación cubana pero también de algo mucho más universal: de nuestro recorrido, de nuestras esperanzas, traiciones que todos hemos vivido. Por ese motivo escogí unos personajes con un largo camino en la vida, que recopilaban una vida con esperanzas, algunas de ellas frustradas.

Los personajes de Regreso a Ítaca afrontan una misma situación, la realidad cubana, pero cada uno de manera diferente, ¿hay una forma más legítima que otra de hacerlo?

Yo nunca juzgo a mis personajes. Lo que me importaba era dar la palabra a los cubanos y oír sus historias, intentar compartir sus preocupaciones. Lo importante era entender. Es cierto que se intenta crear personajes con recorridos diferentes, aunque no intenté crear con ellos un panel representativo de la realidad cubana. Son personajes peculiares, son artistas, intelectuales, que por estas condiciones entregan una mirada introspectiva más refinada, conceptualizando mejor lo que pasa por su interior y su historia. Me esforcé por contar historias muy personales, no es una historia cubana, son cinco historias cubanas.

¿Cuál crees que es la frontera entre lo objetivo y lo subjetivo en tu cine?

En todas mis historias, aunque se traten aspectos sociológicos o políticos, siempre intento tratarlos mediante la subjetividad de mis personajes, que se integren en nuestras vidas. También me interesa mirar un sistema social a través de la forma en que nos modela, lo que permite evitar una cierta ideología además de crear una identificación con esos personajes. Los siento muy cerca de mi. Me fijo en su recorrido y encuentro una parte universal. También hablan de mi propio deseo de ideal, mis logros y frustraciones, y creo que es a través de la subjetividad de los personajes que lo puedo proyectar en la película.

Como ha sido redactar un guion con temperamento cubano acostumbrado a tus guiones anteriores con personajes mucho más fríos.

Creo que efectivamente es mi película mas impúdica, en la que mas me acerco a la gente, en que las emociones se expresan de forma más directa. Generalmente evito los paroxismos en mis películas. Ahí me he dejado llevar por el temperamento cubano, era imposible mantener esa distancia con los cubanos, me acabé sorprendiendo a mi mismo. Tenia que obligarme a aceptar esa relación emocional, pero al final creo que fue una decisión acertada. Recuerdo el comienzo del rodaje, los cubanos tienen una forma muy teatral y apasionada de acentuar las palabras y actuar, por lo que a menudo les decía que lo hiciesen más natural, a lo que ellos me respondían que esa era su manera natural de hablar. De hecho ahí radicó la principal dificultad en el rodaje, que curiosamente no fue el idioma, me sentía enfrentado a una forma cultural de ser a la que yo no estaba acostumbrado. Por ambas partes tuvimos que aproximarnos para que todo saliese bien.

¿Tras ganar la Palma de Oro crees que ahora dispones de más libertad para emprender tus proyectos?

Creo que si. Si pude hacer Foxfire fue por ese motivo. Nadie me pidió que entrara en el molde, me dieron libertad para escoger a actores y actrices no profesiones, con un guión algo flotante, y ese fue uno de los privilegios que reivindico. Pero no fue un gran éxito comercial, y ahora siento que vuelvo a estar al principio. Regreso a Ítaca se rodo con un presupuesto bastante más bajo, muy deprisa, en 17 noches, y con un equipo de 10 personas. Es cierto que a mí no me disgusta, al contrario, fue voluntario, no quería repetir la experiencia de Foxfire, una producción más aparatosa, con 90 personas, camiones… ¡Tenía la sensación de tener de proteger el plató!

¿Cómo es el proceso de creación de tus películas?

Cada película me lleva hacia una forma de pensar, rodar diferentes. La idea llega de cualquier lugar, un libro o un artículo que leo. Intento evitar el sistema, pero no siempre lo entiende el público, que se queda sorprendido. La Clase, Foxfire, ahora Regreso a Ítaca, en ocasiones la ausencia de línea en mi trabajo desconcierta a los espectadores, lo cual puede ser un obstáculo. Me gusta creer de que cada película es un reto nuevo, sorprenderme cuando ruedo. Por ejemplo, cuando trabajas con actores no profesionales no todo sale como se espera, y eso ayuda a que los trabajos se revistan de una particular naturalidad que siempre intento lograr en mis trabajos.

¿Planes de futuro?

 Aunque es demasiado pronto para hablar sobre este tema, pues mi último trabajo aún lo tengo bastante reciente, y me gusta madurar bien las ideas antes de llevarlas a cabo; puedo decir que la película transcurrirá en Francia. Me gustaría describir el sentimiento de impotencia política de jóvenes que notan que no pueden controlar sus vidas y que a menudo se sienten atraídos por extremismos que, por ejemplo en Francia, tienden a la derecha. Será la historia de un chico sin trabajo y sin esperanza.

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