Cenicienta (2015) | Vivieron felices e hicieron remakes.

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Por Pedro Gallo

En 1950, Disney adaptaba la versión de Charles Perrault del cuento tradicional Cenicienta, que se convertiría en un clásico de la animación y, en cierto sentido, en el paradigma de las historias de hadas y princesas. El paso del tiempo no hizo que este cuento -ya archiconocido por todo el mundo- caducara, y si bien la versión de Disney de 1950 supuso un auténtico hito, pronto llegaron más y más versiones y nuevas lecturas del cuento de la mujer del zapato de cristal. Actualmente atravesamos un momento en el que desde Disney se realizan muchísimas adaptaciones live-action de cuentos clásicos, casi siempre más por motivos económicos que por aportar frescura o nuevas miradas a los argumentos. Supongo que no hace falte que hable de Maléfica.

CINDERELLA

La actual versión de Cenicienta, dirigida por Kenneth Branagh, (quien parece adorar las adaptaciones y remakes: ha dirigido Thor, La Huella, La flauta mágica, Hamlet…), es absolutamente fiel a la de 1950, por lo que si alguien se decide a verla, que se prepare para una historia que sabes sobradamente como empieza y como terminará. Era evidente por otra parte, que la compañía Disney  no estaría dispuesta a mancillar una de sus obras más clásicas. Y en efecto, la película se muestra muy respetuosa en este sentido.

El reparto cuenta con Lily James (a quien pudimos ver en Downtown Abbey) como protagonista y Richard Madden (¡el legítimo Señor de Invernalia!) en el papel de príncipe. La actuación más interesante viene de la mano de Cate Blanchett, que interpreta a una madrastra cargada de maldad y glamour a partes iguales. Helena Bonham Carter por último, no brilla especialmente en su breve papel de hada madrina excéntrica. En la versión original es además la tradicional voz en off de la narradora.

El punto más fuerte a favor de esta nueva Cenicienta, es su increíble diseño de producción. Cuenta con un maravilloso vestuario, un cuidado ambiente y coloridos escenarios. Todo ello hace de la película una estimulante experiencia visual. Además, aunque como se ha dicho, la película es totalmente fiel en el argumento a la de animación, incorpora algunas mejoras en determinados aspectos dramáticos, donde destacaría la caída del hechizo tras medianoche y la huída del palacio mientras se realiza la reconversión del carruaje. Por otra parte, los elementos musicales de la película de 1950 no aparecen por ningún lado (nada de bibidi babedi bú) y pierden todo su protagonismo personajes como el gato o los carismáticos ratoncillos. Esta Cenicienta cuenta también con un mensaje cansino sobre la bondad que se repite una y otra vez y no aparece plamsado por ningún lado, lo que me hace pensar que como buena película de Disney no podía faltar una fantástica lección moral… y en este caso queda bastante pretenciosa.

CINDERELLA

Cabe destacar, por último, el cortometraje de Frozen previo a la proyección de la película que tiene como motivo el cumpleaños de Anna, y que nos vuelve a trasladar al universo de una de las películas más celebradas del Disney reciente.

En conclusión, esta nueva Cenicienta no aporta gran cosa más allá de la belleza de sus vestidos y bonitos escenarios. El afán por el remake evidencia una flagrante falta de originalidad y esta película, en mi opinión, resulta increíblemente aburrida y revive a una princesa Disney que ya estaba muerta y enterrada. Puede llamar la atención del público infantil a quien sin embargo invitaría a descubrir la versión clásica y a no tomarse demasiado en serio los valores que ambas exaltan. La generosidad está muy bien; la ambición de encontrar a un rey para casarte y que te saque de la servidumbre ya tal.

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