La Teoría del Todo | La vida va hacia adelante y no hacia atrás.

1 799

Por Carlos Fernández

La vida va hacia adelante y no hacía atrás. La lógica espacio-temporal  es la principal ambición de un joven Stephen Hawking (soberbiamente interpretado por Eddie Redmayne) que pretende crear una teoría “romántica” sobre los orígenes del universo, una ecuación que lo explique todo. Romantizar esta ecuación, que es la vida de todos nosotros, es un gran acierto por parte de su director, James Marsh, quien plantea a Hawking como la vida misma derrotada en una silla de ruedas. Curiosamente, en la película, hay de todo menos derrota. La teoría del todo rebosa de belleza, alegría y optimismo.

TOE3

La película se centra en el primer matrimonio de Stephen con su primera mujer y madre de sus 3 hijos, Jane Hawking y lo que podría haber sido muy fácil de dramatizar (más de la cuenta claro), exagerar o incluso subrayar es descartado para dar paso a un puerto agradable y lleno de muchas cosas, entre ellas cine. Si la película cuenta, como objetivo de su protagonista, el llegar a descubrir el origen del tiempo y el  porqué de ese tiempo no es difícil deducir que para Hawking la vida debe ir hacia delante debido a que si fuera hacía atrás iría en contra de las leyes físicas de la naturaleza y por tanto, de la vida. La teoría del todo está contada en forma de cuento de hadas, aunque uno muy brutal y emocionante.

La magnífica banda sonora (favorita para el oscar) es melancólica, elegante y optimista y esta se porta tan inteligentemente que sabe callarse, según qué momentos, para que el silencio reine en la escena regalándoles más intimidad a sus protagonistas. ¿Y qué decir de sus protagonistas? Una dulce y romántica Felicity Jones con un muy confiado Eddie Redmayne, quien nos regala una interpretación que, personalmente, y aunque me duela decirlo, roba el oscar al Michael Keaton de la soberbia Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia).

TTOE_D48_ 13300.NEF

La teoría del todo recuerda en forma y contenido a Una mente maravillosa (protagonista genio, genio enfermo, mujer enamorada de genio…). No es difícil encontrar en su lenguaje visual muchos paralelismos con esta película.. Sin embargo, la película de Marsh consigue voz propia, identidad y consigue deshacerse de la necesidad de tener que dar explicaciones. El aire documental del segundo pasaje de La teoría del todo denota la creación de una rutina que sin duda contiene el centro de la película. Marsh no quiere hablarnos de los descubrimientos de Hawking, quiere hablarnos de su vida privada, de sus  caídas y levantas en el más puro ámbito sentimental. Un ámbito que en esta película no resulta sentimentaloide.

También podría gustarte Más del autor