Big Hero 6 | Institute of technology: superhero´s university.

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Por Manuel Lorenzo

Durante el octubre de 1923, nace de la iniciativa de Walt Disney y Ubi Iwerks una pequeña compañía de medios de comunicación y entretenimiento: The Walt Disney Company. Dieciséis años después Timely Comics, que tiempo más tarde cambiaría el nombre de su marca por el de Marvel, surge en el panorama editorial norteamericano. La exitosa trayectoria de ambos proyectos es bien conocida por la mayoría, como también lo es el hecho de que en 2009 la empresa del ratón bípedo seleccionase al imponente elenco de superhéroes (más de 5000) para unirse a sus filas.

En este momento, no pocos fueron los que pensaron: ¿una aventura Marvel en el seno de una película Disney? ¿en serio? El impacto de ver en una misma secuencia las manos de Hulk y Winnie the Pooh paseando juntas como si de dos apacibles angelitos se tratase, podía ser considerable. Sin embargo, The Walt Disney Company tenía otros planes en mente. Para llevar a cabo su primer híbrido entre las dos firmas, decidieron recurrir a un cómic de Marvel no demasiado conocido: “Big Hero 6”. Su trama gira en torno a un grupo de superhéroes que desarrollan sus aventuras en la ciudad de Tokyo. La elección, si bien sorprendente, no ha sido para nada desacertada.

BIG HERO 6

La chispa de esta idea aparece en Don Hall mientras estaba terminando de dirigir Winnie the Pooh (2011). La propuesta es perfecta y rápidamente acogida en Disney. Para que el trabajo prosperase de forma correcta se decidió introducir a otro realizador, Chris Williams, conocido por codirigir Bolt (2008) y participar en Frozen (2013). Como colofón al proceso de preparación, reclutaron a alguien más: Roy Conli, productor cinematográfico con experiencia en proyectos tales como El jorobado de Notre Dame (1996) y Enredados (2010). Con estos hombres a la cabeza y un inmenso equipo formado por animadores, técnicos y diseñadores, la llama finalmente se hizo visible, y, con ella, los primeros pasos de Big Hero 6.

La trama de este metraje nos integra en la vida de Hiro, un chico de 14 años que vive con su hermano Tadashi y su tía en la ciudad de San Fransokyo (urbe ficticia cuyo nombre es una combinación entre San Francisco y Tokyo). Pero Hiro no es joven corriente: acabó a los 13 años la escuela y, en vez de continuar sus estudios en la universidad, dedica su tiempo a competir en batallas de robots que, aunque le reportan grandes beneficios económicos, son intelectualmente poco interesantes para él.

De contienda en contienda transcurría su existencia, combinada con las constantes peticiones de su hermano para que le diera una oportunidad al Instituto Tecnológico de San Fransokyo, lugar en el que Tadashi estudia. Un día como otro cualquiera, Tadashi logra conducir a un engañado Hiro a esta universidad. Tal como su hermano imaginaba, el joven queda prendado del laboratorio, y muy en especial de Baymax, un amigable robot enfermero que Tadashi está construyendo. Este hecho marca completamente el devenir del protagonista.

BIG HERO 6

La elección de esta historia para ser llevada a la gran pantalla no solo es curiosa por su poca fama, sino que también sorprende la manera en que la han adaptado al género cinematográfico. En este producto de Disney basado en un cómic Marvel, los superhéroes no son ni por asomo convencionales. No vamos a encontrarnos con personajes que obtuvieron cualidades especiales en secretos experimentos del gobierno, sufrieron raros accidentes que cambiaron sus vidas o nacieron con unas capacidades más que extraordinarias. En este filme, la fantasiosa ficción de lo improbable se rinde ante la espectacularidad imaginativa de la tecnología; pues, los superhéroes de Big Hero 6 no son otra cosa que científicos, y de los buenos.

Esta película se podría considerar de animación infantil, de superhéroes, acción, humor… pero, en esencia, estamos ante un largometraje dominado por las emociones. En Big Hero 6 las relaciones humanas tienen un papel preponderante, aunque, quizá, haya que reinterpretar el concepto de relación humana o, por lo menos, entenderlo de un modo mucho más amplio para que esta afirmación tenga cabida en lo relativo al metraje.

El filme no decepcionará. Consigue enternecer a los corazones más metálicos, incluso a aquellos que no laten. Divertida y trepidante, logra que, al salir del cine, cualquiera pueda albergar esperanza de parecerse a los protagonistas. Porque la ciencia no es ese aburrido y monótono trabajo de laboratorio; puede llegar a ser una materia lúdicamente útil y entretenida que nos haga soñar. Y, lo que es todavía mas importarte, está al alcance de todos nosotros.

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