Shirley: Visiones de una realidad | Doblegando el arte.

0 483

Por Jorge Aceña

Al echar la vista atrás, me cuesta recordar una película de identificación similar a “Shirley”. La pintura ha sido llevada al cine no de una forma puramente plástica, sino adquiriendo ciertas dotes y enseñanzas teatrales para poder contar una historia. “La joven de la perla” o “Los fantasmas de Goya”, contaban sin desdén con el poderío artístico de los cuadros o retratos de Vermeer o Goya, pero a su vez rechazaban la pasmosa mirada en cada uno de ellos, simplemente desarrollando una línea narrativa sin cierta delimitación impuesta en el margen. En cambio, “Shirley” es una tediosa repetición de las pinturas de Edward Hooper, postulando las convicciones y miedos de una mujer inadaptada a lo largo de trece de sus cuadros.

Edward Hooper fue un pintor estadounidense, fiel amante de los retratos poéticos sobre el silencio y la soledad. Un porche, un bar, una habitación…una pintura marcada por el realismo y mano sentimental del propio autor.

Utilizando como prolegómeno una retrospectiva mundial del año en el que va a dar lugar a continuación la escena, llegamos al retablo con cierta crispación sobre el verdadero significado del marco. Querer dar a entender la figura pictórica como un reflejo de la sociedad y situación del mundo, lo encuentro ciertamente reprobable. Porque sinceramente, después de conceptuar datos sobre el caos provocado por la guerra y acto seguido visualizar a una mujer sentada en un escalón, entro en confrontación y desaparezco en su reflexión.

En este arriesgado experimento de transformar el arte en arte, la belleza y plasticidad de su puesta en escena es innegable. Cada cuadro está construido a las mil maravillas, ya que es un verdadero deleite comprobar la similitud del cuadro con el tratamiento de luz y color a la hora de mimetizarlo. Pero cada imagen que se funde con los sueños, miedos e ideales de esta mujer no parece fluir, es más, lamentablemente ocurre con facilidad el hecho de perderte el curso de la historia. La voz en off que habla sobre la incapacidad de adaptación de Shirley en la sociedad está maquillada de falsa complejidad y pretensión.

“Shirley: Visiones de una realidad” es el claro ejemplo de doblegar el arte, de la importancia artística, del realismo en imágenes. Pero también es el ejemplo de por qué los cuadros son lo que son y que a veces, el hecho de sucumbir a una transformación de estos en una historia no lineal sino visual, puede llegar a resultar torpe e innecesario.

ESTRENO: 8 DE AGOSTO

También podría gustarte Más del autor