El abuelo que saltó por la ventana y se largó | Una cautivadora comedia

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Por JK3

“El abuelo que saltó por la ventana y se largó” es una película cómica dirigida por Felix Herngren. Basada en el libro del mismo nombre escrito por Jonas Jonasson, la historia es protagonizada por Robert Gustafsson, que encarna a Allan Karlsson, el abuelo que salta por la ventana de la residencia donde se encontraba y se marcha, enredándose con los trapicheos de unos mafiosos e involucrando, en su alocado viaje, a más y más personas.

El personaje del abuelo consigue captar exitosamente la atención del público, ganándose su simpatía y agrado. Al mismo tiempo, muestra tener un sistema moral diferente al que nos tienen acostumbrados, gozando enormemente de los explosivos y sin sentirse aparentemente culpable de los efectos que los mismos pudieran causar, añadiendo comicidad a su elaborada personalidad. También destaca su gran nivel de abstracción, de vivir en su propia burbuja apartado de las formas convencionales de sociabilización, lo cual causará más de alguna situación cómica, especialmente en lo que respecta a la interacción que mantendrá con diversos personajes históricos como, por ejemplo, Franco. La actuación de Robert Gustafsson resulta excepcional, consiguiendo la complejidad psicológica y la comicidad de su personaje con aparente naturalidad y soltura. Es, sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes del film.

Los personajes secundarios están realmente logrados, consiguiendo que cada uno tenga una personalidad bastante diferenciada del resto y poco estereotipada, siendo cada uno su propio mundo. Las diversas formas de ser aumentarán la comicidad del film, pues diferentes pero graciosas posturas respecto a un mismo alocado tema pueden ya ser motivo de risas. Además, no se encuentran fallos en la construcción de los personajes, que consiguen resultar realistas a pesar de las grandes dosis de humor que puedan estar creando. Las actuaciones de Iwar Wiklander y David Wiberg también resultan bastante convincentes y naturales, sin resultar forzadas o sobreactuadas a pesar de que el toque cómico pueda dar pie a ello. Sin embargo, los antagonistas mafiosos y el vago agente que se ocupaba del asunto resultan simples, infantiles y poco trabajados, siendo tremendamente estereotipados y planos; serían perfectos para acompañar a Cruella de Vil y a sus torpes, planos e inmaduros secuaces, pero no para una película que, si bien es una comedia un tanto disparatada, mantiene ciertos contactos con la realidad.

La banda sonora, compuesta por Matti Bye, abandona el escondite que suele invisibilizarlas y relegarlas a un segundo plano en gran parte de las comedias, y pasa a gozar de un mayor protagonismo. Ritmos y melodías pegadizas orquestadas se harán notar en notables ocasiones a lo largo del film, convirtiéndose en uno de los platos principales que poder degustar y apreciar, sin resultar tan emotivas y expresivas como podría serlo de tratarse de una película dramática pero que, sin lugar a dudas, cumple con su cometido. La fotografía, impecable, es otro de los puntos fuerte del film.

Nada más empezar tenía la sensación de que sería una de mis películas preferidas, pues consigue engancharte desde el principio a la vez que ofrece una increíble sensación de emoción latente que pronto comienza a intensificarse, además de que hechos graciosos suceden a lo largo del film, manteniendo un ritmo cómico constante. Sin embargo, la emoción latente se difumina y acaba prácticamente desapareciendo, dando lugar a escenas que, aunque no sean cotidianas y sean auténticas locuras, están lejos de causar emoción o clímax alguno, resultando cómicas pero insulsas. Por suerte, la película ofrece multitud de saltos temporales con los que poder abstraerse un poco de esa insulsa comicidad posterior, como un bote salvavidas que impide que nos ahoguemos en un mar de aburridas y soporíferas aguas.

El clímax es el mayor de los errores, pues es precipitado, brusco y poco gracioso, resolviendo una gran variedad de conflictos de manera inmediata, como si nos encontráramos ante un Deus ex machina que nos deja un mal sabor de boca, reduciendo el realismo de la comedia y dando la impresión de haberla abandonado casi al final o de haber tenido poco tiempo para terminarla, lo cual habría forzado a un final tan repentino y poco favorable.

“El abuelo que saltó por la ventana y se largó” es una agradable y atractiva película repleta de comicidad y entretenidos momentos emocionantes, unos complejos personajes (a excepción de unos simples e infantiles) y unas grandes actuaciones pero que posee insípidas aburridas escenas así como un final demasiado repentino y brusco, forzado.

ESTRENO 11 DE JULIO

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