Crítica de «Nueva Vida en Nueva York»

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Por JK3

Nueva vida en Nueva York” es una comedia dramática dirigida por Cédric Klapisch y protagonizada por Romain Duris. Xavier, un escritor francés, se nos presenta escribiendo lo que vendría siendo su mejor obra, que está basada en su irregular vida. Convencido de que el camino de las personas suele ir de un punto A a un punto B, los acontecimientos recientes han causado que multitud de vías se desplieguen ante él, causándole una gran insatisfacción. Uno de los desencadenantes de la trama es la separación de él y su pareja, la cual decide marcharse a New York con los hijos que habían tenido. Convencido, Xavier se marcha a New York para estar más cerca de los pequeños, mas sus problemas comenzarán a enredarse más y más en aquella caótica ciudad que se despliega, nueva, ante él.

El ritmo narrativo de la primera parte del largometraje es rápido, repleto de información y presenta numerosos saltos temporales que agilizan el flujo de información, llegando a presentarse escenas que requieren de retrospecciones que serán realizadas para poder entenderlas. Da la impresión de que, atropelladamente, multitud de datos se amontonan ante el espectador, mas el ritmo narrativo desacelera ligeramente y da un respiro, causando un buen efecto. También, numerosas “escenas poco convencionales” enriquecen el film enormemente, como lo que parecen ser recortables de los personajes que cuentan una historia, mujeres de una revista que se mueven, mapas de New York que señalan el recorrido del protagonista o diversos personajes históricos que hablan con Xavier.

En el segundo tramo del largometraje es donde se produce el error, pues el ritmo narrativo sigue desacelerando hasta volverse monótono y poco interesante. A excepción de unas determinadas escenas, prácticamente no existen partes cómicas que satisfagan a uno y le hagan disfrutar de unos buenos minutos de risas. Esto también sucede en las escenas emotivas y dramáticas, que saben a poco, dando la sensación de que la película ha sido dejada de lado, como si la creatividad, emoción y profesionalidad del guion inicial se hubieran acabado y ya no quedaran más que susurros, ecos débiles y aburridos.

El clímax llega de improvisto, y es de lo poco realmente emocionante que sucede en todo lo que dura el largometraje o, al menos, tras acabar el primer tramo. Sin embargo, es cómico y gracioso, sí, pero como punto álgido del film decepciona tras la lentitud que le precedía, y es que posiblemente destaque por la insípida y monótona parte anterior. Habría sido un acierto si no hubiera sido el clímax en sí, y que el “gran momento” hubiera estado todavía por llegar. Tras acabar este acontecimiento, la resolución del conflicto final se produce de manera directa, forzada y aburrida, como si el largometraje necesitara de un cierre inmediato y esa fuera la única opción o, al menos, la opción más creíble, al parecer.

El personaje de Xavier podría haber sido un rotundo fracaso, pues mostrar insatisfacción y vacío emocional, por ejemplo, requiere de carisma por parte del actor si no se desea obtener un personaje soso y aburrido, como sucede con Jon Snow en la famosísima serie Game Of Thrones o como Noé en la reciente película de Aronofsky. Sin embargo, Romain Duris sabe interpretar a este personaje muy hábilmente, mostrando una gran expresividad cuando se requiere. Sus momentos más “apáticos” no resultan tediosos de ver, pues logra que el personaje parezca real, dotado de complejidad psicológica y credibilidad. Los otros actores también tienen actuaciones más que aceptables, aunque he echado en falta escenas donde algunos personajes pudieran mostrar más su complejidad psicológica, añadiendo más y más matices a su forma de ser para que el resultado fuera todavía más realista, como sucede en el caso de Xavier.

La música, lejos de ser un elemento indispensable del film, se limita únicamente a adornar el plano sonoro, quedando relegada a un clarísimo segundo plano en la gran mayoría del largometraje. No digo que las obras que escuchamos a lo largo de la película sean de poca calidad, ojo.

Los planos tampoco destacan especialmente, pues se dignan a mostrar los acontecimientos de los personajes sin añadir apenas expresividad propia.

“Nueva vida en Nueva York” es una película entretenida, con una buena actuación e interesantes partes «poco convencionales», mas da la sensación de que podría haber dado muchísimo más juego del que ha mostrado.

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