Star Wars: El Despertar de la Fuerza | Una falsa esperanza

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Por Alberto Cano

Las expectativas ante un séptimo episodio de Star Wars eran inevitablemente altas. Desde que Disney anunció la realización de una nueva trilogía tras la compra de Lucasfilm, la expectación y la incertidumbre se apoderó de los fans y no tan fans de la famosa saga intergaláctica, planteando la gran duda de si se conseguiría hacer honor a la trilogía original o si estaríamos ante otro producto puramente comercial como la segunda trilogía. Sin lugar a dudas, la increíble y ambiciosa campaña de marketing lanzada por Disney nos ha hecho creer a la fuerza que estábamos ante la primera situación, o al menos ante una película de un nivel más que digno dispuesta a volver a conquistar al espectador. Desde luego, la película la tenían ya vendida, ¿pero logrará estar a la altura de tales expectativas?

Star Wars: The Force Awakens

Se apagan las luces de la sala, aparece el logo de Lucasfilm en pantalla, seguido de la mítica frase «Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…», y a continuación, ahí estaba, ‘Star Wars, Episodio VII: El Despertar de la Fuerza’, luciendo en todo su esplendor, logrando hacerme soltar alguna que otra lagrimilla. El momento había llegado. Después de la aparentemente interminable espera ahí estaba yo, emocionado, sentado frente a la pantalla viendo el esperado nuevo episodio de Star Wars. Esta sensación se mantuvo durante todo el primer tramo del filme, emocionándome con todo aquello que estaba viendo, con esta nueva historia, con estos nuevos personajes, villanos, y sobre todo, con ese nostálgico recuerdo al reencontrarme con el mítico reparto de la trilogía original.

Pero esta sensación fue disminuyendo a medida que el metraje iba avanzando. A medida que pasa el tiempo me voy percatando que la película me va desenganchando poco a poco. Lo que en un principio me había comenzado gustando de manera tan exhaustiva parece haber derivado en algo que me da una sensación de dejavu, una sensación de haberlo visto antes y de manera mucho mejor ejecutada. ¿Qué es lo que ocurre? Tras un magnífico comienzo que prometía otra estupenda película de aventurares espaciales, la cinta parece que se queda sin ideas suficientes para lograr desarrollar una nueva propuesta, pues lo que finalmente vemos reflejado en pantalla es una especie de remake de la película original, tomando un desarrollo prácticamente idéntico y volviendo a reincidir una y otra vez sobre lo mismo, pero en esta ocasión sin el mismo encanto de antaño y sin saber captar de manera efectiva la esencia de la saga.

Star Wars: The Force Awakens

Bajo mi punto de vista, Star Wars no es una saga de ciencia-ficción espacial como tal. Si uno se fija de manera detenida en la trama de la película original -el cuarto episodio cronológico de la saga- puede observar que se encuentra ante una típica historia de un héroe al rescate de una princesa en apuros, secuestrada por un gran villano, con mucha conspiración de por medio. Toda ella narrada al más puro estilo del cine de aventuras medieval, con elementos tan reconocibles como duelos de espada, un héroe con una identidad perdida (Luke Skywalker), una princesa en apuros (Leia), el gran «mago/sabio» que guiará al protagonista (Obi-Wan Kenobi), una orden al más puro estilo de los caballeros de la mesa redonda (los Jedi),… Lo que ocurre es que Star Wars traslada este tipo de historia al contexto del espacio exterior, con elementos futuristas, y es ahí donde creo que reside todo el encanto del que dispone la saga, algo que J.J. Abrams o algún directivo de Disney o Lucasfilm parecen no haber percibido.

Lo que en ‘El Despertar de la Fuerza’ vemos en pantalla se aleja casi al completo de esa concepción de cine de aventuras. Todo resulta más enfocado a lograr la espectacularización para satisfacer al público «blockbustero» actual que en querer captar aquello que hizo especial a Star Wars en sus primeras entregas. Aquello que anteriormente solo se utilizó para situar en un contexto la historia, ahora parece ser utilizado para lograr espectacularizar grandes escenas de acción en donde no falta CGI, llegando a dar incluso la sensación en algunas secuencias del final de estar ante una película de Marvel Studios en vez de un nueva entrega de Star Wars.

Star Wars: The Force Awakens

Mucho se criticó en su día la segunda trilogía, que actuó como precuela de las originales, especialmente sus dos primeros capítulos, La Amenaza Fantasma y El Ataque de los Clones; pero tras un primer visionado de El Despertar de la Fuerza me atrevería a decir que, bajo mi punto de vista, la cinta de J.J. Abrams llega a ser bastante más inferior que aquellas. Es probable que aquellas resultaran cintas torpes en determinados aspectos, que tuvieran un tono demasiado infantil, que sobraran tramas innecesarias, o que personajes y actores como Jar Jar Binks o Hayden Christensen resultaran bastante insoportables; pero creo que consiguieron dotar a Star Wars de una mayor profundidad en su contexto, habiendo un gran desarrollo en personajes, en cuestiones políticas, dando incluso más énfasis a determinadas cuestiones de la trilogía original. Y sí, posiblemente aquí George Lucas también buscara bastante la espectacularización, pero al menos supo crear un gran clímax, desarrollar en condiciones las cuestiones relevantes y ofrecer momentos realmente memorables, algo que aquí, en El Despertar de la Fuerza, no he percibido en ningún momento. Y ojo, que tras esta entrega, el título de «niñato» adolescente por excelencia ya no lo regenta Hayden Christensen y su interpretación de Anakin, sino que aquí el testigo se lo pasa a Adam Driver y a su personaje de Kylo Ren, el villano más repelente e irritante que ha habido en la saga.

George Lucas ya lo dijo hace tiempo. No iba a hacer más películas de Star Wars porque no había más historia que contar, y es que efectivamente, no hay más historia que contar. Todo lo que vemos en ‘El Despertar de la Fuerza’ termina por resultar demasiado reincidente y cansino, resultando casi un remake de la cinta original pero sin el encanto ni la eficacia de aquella. Las expectativas que nos vendieron de volver a ver otra gran entrega de la saga a manos de J.J. Abrams se han desvanecido en unas falsas esperanzas, al menos en mi caso, aunque creo que es una película que cautivará y gustará al público actual, capaz de ofrecer algún que otro gran momento, especialmente al comienzo de la cinta, pero no creo que sea la película que Star Wars merecía.

ESTRENO EN CINES 18 DE DICIEMBRE

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