San Sebastián 2015 (I): ‘Regresión’ o la hipnosis como herramienta para la investigación policial

0 538

Se consagró con tres cintas de suspense y alcanzó la gloria y el Oscar con el drama intimista Mar adentro. Quiso ir más allá y ofreció una visión personal y reflexiva del cine épico en Ágora, que dividió a la crítica y no funcionó en la taquilla internacional. Pese al reparto encabezado por Rachel Weisz, la película apenas recuperó la mitad de sus cincuenta millones de euros de presupuesto. Seis años después de la debacle económica, Amenábar no arriesga y vuelve al thriller con Regresión. Pero pisar sobre seguro no ha funcionado en esta ocasión. De hecho, esta nueva incursión en el suspense está muy lejos de ser una película perfecta, como han atestiguado este viernes los breves y tímidos aplausos de público y prensa tras el primer pase en San Sebastián. Aquí ha tenido lugar su estreno mundial. Fuera de competición. Sin la presencia de sus estrellas, Ethan Hawke y Emma Watson.

Como ya sucedía con Los otros, la historia de Regresión no es especialmente compleja. Basada en un caso real sobre sectas satánicas, la cinta nos traslada a la Minnesota de 1990, donde el detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de Angela (Emma Watson), una joven que acusa a su padre de someterla a abusos sexuales. El agente contará con la ayuda de un psicólogo (David Thewlis) para investigar el pasado del sospechoso mediante la técnica de la regresión.

Al contrario de lo que sucedía en Los otros, la  narración, con su ritmo pausado, no fluye pasados los primeros cuarenta y cinco minutos de metraje. Planteado el conflicto y presentados los personajes, la película se estanca y no desarrolla una intriga que, por otro lado, no tiene grandes posibilidades de avanzar. No en vano, el guion de Regresión es tan pobre que su propia introducción funciona como desarrollo y, en consecuencia, anula cualquier posibilidad de sorprender. Así, solo queda una sucesión de encuentros entre personajes, paseos en coche o visitas a edificios que nada aportan al progreso de la película. Es cierto que varias escenas oníricas  sobre ritos satánicos consiguen atemorizar al espectador con su apariencia macabra. Pero, ese recurso no sostiene el filme.

Regression_Foto_película_8479

Otro problema del guion es su escasa verosimilitud, pues desde el inicio el espectador debe contar con la suficiente fuerza de voluntad como para creer que casi todos los sospechosos de la película han olvidado sus malas acciones. Solo pueden recordarlas mediante la hipnosis regresiva. Pero, los agujeros del guion no terminan en ese punto. Los personajes realizan excesivas deducciones acertadas sin ninguna base y, para concluir, el filme cuenta con un giro final tan forzado como previsible. Este, pese a plantear una reflexión interesante y actual sobre la manipulación de la población, también desacredita gran parte de lo mostrado durante la película. Algo similar sucedía en Luces rojas, de Rodrigo Cortés. Se planteaba y parecía defender una tesis que después se desechaba. Sin embargo, Amenábar ya había demostrado su capacidad para introducir acertados giros finales en Los otros. Esta vez, ha tenido peor suerte.

Como ya es habitual en la filmografía del director nacido en Chile, la película también sirve para enfrentar la religión con la ciencia, aunque, tampoco en ese apartado le ha sonreído la fortuna, pues los subrayados en los diálogos resultan demasiado evidentes. Lo mismo sucede con los detalles pretendidamente sutiles. Bruce Kenner, ateo, empieza a cuestionar sus principios. Entonces, Angela le regala una Biblia que él guarda en la guantera del coche.

Al menos, los apartados técnicos son excelentes, con una fotografía gris en escenarios lluviosos que transmite la angustia y la opresión que el guion solo en ocasiones consigue retratar. La banda sonora y el montaje del sonido también contribuyen a esa labor. En cuanto a los actores, hacen lo que pueden con unos personajes muy planos. Ethan Hawke y David Thewlis aportan su oficio y Emma Watson, más secundaria de lo que la promoción hace pensar, opta por la sobreactuación con un personaje que no parece comprender del todo.

Regression_Foto_película_8474

La asesina y la vaca cinéfila

Más allá de la sección oficial, este viernes también ha levantado el telón el apartado Perlas, que recoge los títulos más destacados presentados en otros festivales durante todo el año. La encargada de romper el hielo ha sido The Assassin, del taiwanés Hou Hsiao-Hsien, ganadora del premio a la mejor dirección en el pasado festival de Cannes. Como ya hiciera dos años atrás Wong Kar-wai con The Grandmaster, el reconocido cineasta oriental adapta a su estilo particular las reglas del cine de artes marciales.

Ambientada en la China del siglo IX d. C., narra la historia de una asesina enviada por su maestra a acabar con la vida de su primo. La joven se debatirá entre cumplir con el encargo o actuar de acuerdo con su moral. Aunque nos encontramos ante un espectáculo visual de primer orden, con una fotografía espléndida que recuerda a las pinturas tradicionales orientales y juega con los tejidos y texturas de su no menos brillante vestuario, el ritmo narrativo excesivamente pausado convierte en una tarea ardua la visión de la película. Además. la lejanía del contexto histórico dificulta aún más seguir el argumento de The Assassin.

Nie_yinniang_-_The_Assassin_Foto_película_9460

Por supuesto, no solo de amor al cine viven (pueden vivir) los festivales. También son necesarios apoyos económicos que conviertan los certámenes en actividades viables. Por ello, uno de los principales patrocinadores del Zinemaldi ha aprovechado la ocasión para presentar un cortometraje promocional dirigido por Paco León y protagonizado por Carmen Maura y Secun de la Rosa. Vaca Paloma es la historia de una vaca cinéfila, una madre y su hijo.

Aunque el objetivo de la presentación era concienciar sobre la importancia de la eficiencia energética, el director y los actores han destacado la experiencia positiva del rodaje. León no ha dudado en subrayar la buena mano de Maura con la vaca y la propia aludida ha asegurado que el rodaje le permitió recuperar la pasión por el cine tras un rodaje desafortunado en México. La ganadora del Premio Donostia en 2013 también ha expresado su deseo de volver a trabajar con el realizador de Carmina y amén. 

 

 

También podría gustarte Más del autor