Mommy | ¡No sin mi hijo!

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Por Jorge Aceña

La figura de Xavier Dolan, el énfant terrible del cine Canadiense, es digna de estudio. Con sólo 25 años, este joven realizador ha sido capaz de crear un estilo propio en el que destaca la sutileza, el esplendor visual, la conjunción de la imagen con la música y ralentíes que cohesionan con la expresión de los personajes. Su uso personal de los recursos cinematográficos es uno de los muchos factores por lo que Dolan se ha consolidado como uno de los grandes realizadores del momento y es, desde su íntima ópera prima, una de las apuestas más prometedoras para el futuro que nos aguarda.

Las muestras de una personalidad frágil y afectiva en “Yo maté a mi madre” le valieron el reconocimiento unánime y despertó la atención de los grandes exponentes del cine de autor; La explosión de su universo en “Los amores imaginarios” determinó su asentamiento en el panorama vintage; La fuerza de expresión en “Laurence Anyways” y su importancia por reafirmar los valores y la condición sexual del autor como un acto de libertad sin censura maravilló por completo con su hasta entonces mejor película; Con “Tom à la fermé” llegó la condecoración por su genuina trayectoria. Cuesta creer que un joven con tan pocos años haya sido capaz de realizar cuatro películas con la madurez y particularidad que las representan. “Mommy”, premio del jurado en Cannes y apuesta segura para el Óscar, es la confirmación definitiva de la brillantez de Xavier Dolan, que aquí brilla en todo su esplendor, convirtiéndose en su trabajo más llamativo, pulido y fascinante.

MOMMY AOPilon1 Photo credit  Shayne Laverdière

“Mommy” es más que una película de emociones. Denota un dominio perfecto a la hora de combinar el auge visual con el montaje musical. Plasma inmejorablemente el reflejo interior del trío protagonista, con fijación especial a la bipolar relación materno filial. Despierta los sentimientos más profundos con especial delicadeza y naturalidad, apoyándose magistralmente en canciones que elevan al cielo cada secuencia. La sensación de haber comprendido finalmente a los personajes deja un poso afectivo grabado a fuego. Esto es cine. Cine que emociona. Cine con mayúsculas.

El distópico punto de partida impulsa un argumento que per se va en aumento. Una ley que ofrece la posibilidad a las madres de abandonar a sus hijos en centros hospitalarios, se pone en práctica. Diane, una viuda a cargo de su hijo, renuncia a la ley y decide educar a Steve, un adolescente con desórdenes mentales y tendencia agresiva. En sus vidas aparecerá Kyla, una misteriosa vecina con la que ambos comienzan una amistad. Con la relación que los tres mantienen y la confianza que no tardará en aparecer, despertarán sentimientos ocultos que abrirán una etapa y que marcará sus vidas para siempre.

“El cine se mueve a un nivel más cercano a la música y a la pintura que a la palabra escrita. Por eso, las películas ofrecen la oportunidad de explicar conceptos y abstracciones sin la tradicional dependencia de las palabras”. Para Kubrick, la combinación de la imagen y la música es prioritaria antes que el diálogo, generando un perfecto uso del acoplamiento de ambas herramientas y potenciando de forma inmediata las sensaciones y agitaciones experimentadas a flor de piel. Por eso, el director de “2001” alega que en su película espacial hay tan sólo cuarenta minutos de diálogo en un total de dos horas y cuarenta minutos.

MOMMY ADorval_AOPilon2 Photo credit  Shayne Laverdière

“Mommy” se acerca muchísimo a las posturas del director cumbre por antonomasia y a pesar de que cuenta con diálogos e interacciones verbales excelentes, la función de la música está por encima de todo. Con este film, en cierta parte musical, las músicas seleccionadas en determinadas secuencias harán de la película una experiencia cinematográfica única. Sin exageraciones, con Wonderwall de Oasis y Experience de Einaudi, directamente tengo la sensación de entrar en otro mundo, algo que ocurre muy pocas veces.

La elección de Anne Dorval para interpretar a Diane guarda una relación clarividente con la primera película de Dolan. Junto con “Yo maté a mi madre”, “Mommy” es la película que posee una mayor cantidad de personalidad e intimidad, formando ambas un díptico sensacional sobre la relación amor/odio. El momento más precioso y con el que verificamos la teoría de la semejanza sale a la luz con la canción `Experience´. Explicar el intenso efecto que produce es francamente difícil, de modo que véanlo ustedes por sí mismos.

MOMMY AOPilon2 Photo credit  Shayne Laverdière

Suzanne Clément, habitual en el cine del Canadiense, y Antoine-Olivier Pilon están fabulosos. En el reparto no hay secundarios. Cada personaje constituye una pieza importante para el resto y son en cada momento la piedra angular que equilibra y conduce el halo narrativo sin pérdida ni deconstrucción.

Fascinante, sensacional, extraordinaria, brillante… Habrá mejores películas u otras que se valorarán justamente o injustamente mejor, pero “Mommy” es una película especial que las diferencia de todas ellas. “Mommy” es una experiencia. “Mommy” es emoción. “Mommy” es cine de verdad.

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