Boyhood | 12 años en 40 días.

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Por Manuel Lorenzo

Un buen día de 2002 comenzó a materializarse una experiencia única, un remoto vericueto que aún no había sido explorado en la historia del género cinematográfico. Este trabajo tocó a su fin en 2013, 12 años después de su inicio, siendo grabado en aproximadamente 40 días, unos pocos cada año. Su resultado recibió el nombre de Boyhood y, por fin, esta película estadounidense llega ahora en septiembre a las pantallas españolas bajo el título de Momentos de una vida (2014).

Sin encontrarnos con una trama especialmente compleja en la que se narra la vida de un niño llamado Mason y de su familia desde que tiene 6 años hasta que cumple 18 y comienza la universidad, podemos realmente ver, durante los 166 minutos que dura el filme, como Mason va creciendo y como el paso del tiempo va afectando a cada uno de los personajes; todo esto gracias a un excelente trabajo de producción.

Este largometraje es obra de Richard Linklater, director conocido por trabajos como la trilogía formada por Antes del amanecer (Before sunrise, 1995), Antes del atardecer (Before sunset, 2004) y Antes del anochecer (Before Midnight 2013), o Escuelade Rock (School of Rock, 2003). Su afán por la innovación no es algo nuevo, circunstancia también presente en su primer celuloide, Slacker (1991). Boyhood se dio a conocer mundialmente en el Festival Sundance 2014 y fue galardonado con el premio al mejor director en el Festival Internacional de Cine de Berlin de este año.

Para llevar a cabo esta obra singular, se escogió como protagonista a un actor poco conocido, el joven Ellar Coltrane. También participaron Lorelai Linklater, hija del director, personificando a Samantha, la hermana mayor del protagonista, así como Patricia Arquette (actriz conocida para el gran público por la serie de televisión Medium), representando a Olivia, madre de los dos hermanos, y Ethan Hawke actuando de padre, a quien ya vimos en la trilogía de Richard Linklater anteriormente mencionada.

A lo largo del metraje vamos observando como una familia de clase media, constituida por una mujer divorciada con una hija y un hijo, va superando adversidad tras adversidad: matrimonios fallidos, traslados de ciudades, mudanzas de viviendas, diferentes escuelas… Problemas que pueden afectar a la gran mayoría de la población. A pesar de esto, observamos también momentos de sencilla felicidad, como cuando los niños ven a su padre biológico. Con él, se abstraen de todo a través de actividades que llegan a ser tan comunes como especiales.

 A la par que esto ocurre, somos testigos de la evolución de Mason, pero no solo de la suya. En este filme, el personaje de Ellar Coltrane sirve como riel para recorrer la vida de todos aquellos personajes que le rodean, observando sus comportamientos y sus decisiones, aunque a veces él no las comprenda. Mason nos va desvelando su personalidad mientras nos permite entrever la de los demás, actuando a modo de narrador indirecto.

Por lo tanto, estamos ante una película que abarca etapas muy diversas, detalle que la hace interesante y apta para prácticamente cualquier espectador. Todo el mundo puede sentirse identificado, ya sea porque se encuentre en ese momento vital que se está reflejando, o porque en alguna ocasión lo haya estado. Pero, además, este largometraje se caracteriza por un fiel viaje a lo largo de la década del 2000 en Norteamérica, hablándonos de situaciones tan significativas como la Guerra de Irak, la publicación de uno de los volúmenes de Harry Potter o la primera campaña electoral a la presidencia de los EEUU en la que participó Obama.

Por estos y otros motivos, este alentador celuloide, acompañado de una cuidada banda sonora y unas bellas metáforas visuales, es una delicia para el espectador (recordemos sino la escena en la que un Mason ya maduro conduce hacia su destino universitario por una carretera de la que no se atisba a ver el fin mientras suena el tema Hero de la banda Family of the year). Estamos ante una de esas creaciones en las que continuamente pasan cosas sin que aparentemente ocurra nada, como en la vida misma. En ella, se consigue convertir la existencia en una sucesión de hechos y situaciones que vale la pena presenciar. Porque, amigas y amigos, Boyhood consigue recordarnos que la vida puede ser apasionante.

ESTRENO 12/09/2014

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